jueves, 22 de octubre de 2009

Honduras: Negociacion y Medios de Comunicacion, un arma de doble filo

No se si estáis siguiendo la situación en Honduras, pero seguro que algo habréis escuchado. Y es que se trata de eso, de hacerse escuchar por encima del otro. Con la “situación” en Honduras llevamos ya desde junio y cada día se parece mas a Pasión de Gavilanes.

Los dos pretendientes (Micheletti y “Mel” Zelaya) están sobre utilizando los medios de comunicación. Ya no sólo que haya mala información y contra información que están haciendo que todos los "informados" europeos y extranjeros en general se pierdan en palabrerias, el problema es que yo creo que a los dos les esta gustando mucho.
Los medios de comunicación dan poder, resaltan lo que dices y se te ve en la tele, que para la política populista en sociedades con poca lectura es perfecto. Pero la capacidad de atención humana es muy limitada, por ello las guerras "duran lo que duran en la tele" y, aunque siga habiendo muertos posteriormente, la guerra "ha terminado" porque no interesa (P ej. Sri Lanka, Uigures en china, Birmania, el Congo...)


 Micheletti y Zelaya están sobre utilizando los medios, y sobre todo Zelaya. Digo sobre todo porque a el no le interesa demasiado. Esta claro que a Micheletti a nivel interno si, pero Zelaya tiene que ser populista internamente y realista externamente; y en este sentido, se esta Chavizando, es decir, esta convirtiéndose el mismo en un personaje mediático que puede tener algo de efecto pero que en Europa odian (resaltar que Chavez sale mas en las teles europeas cuando dice alguna tontería mediática como "aquí ha estado el diablo, huele a azufre" que cuando hace políticas internas para favorecer a los pobres).

Por ello yo me pregunto si salir tanto en la tele, hablando siempre por teléfono, dando miles de entrevistas a todo medio que quiera, y con esos gestos tan populistas durante la negociación como "esto es inaceptable" "esto es un ultraje" no sirvan de mucho. En negociación hay una ley interna que dice que si quieres utilizar la amenaza para negociar tienes que estar seguro de poder utilizarla porque si no lo haces, a la próxima te has cargado tu credibilidad durante todo el proceso negociador. Y justamente eso es lo que les esta pasando a los dos, están perdiendo credibilidad ante la comunidad internacional y eso significa perdida de poder.

Tendrán que reflexionar más en como realizar una negociación. Esta claro que ninguno ha calculado los tiempos, ni los medios, y todo se vuelve en su contra. Cada día los países extranjeros se fían menos de este Mel, y al final de todo, los únicos que los apoyaran serán los primeros que lo hicieron: la oligarquía americana (centro y norte, por que no?) a Micheletti, y el ALBA a Mel. Ahí será cuando le vean los cuernos al toro, porque en ese momento ya no serán Micheletti y Zelaya, sino meros títeres de otros.

Con lo fácil que hubiera sido empezar la negociación diciendo “Honduras tiene un problema, como vamos a solucionarlo?”. Ahora el problema de Honduras se ha dejado de lado por los personalismos e intereses particulares. Ahora el problema no se resolverá nunca y estos dos títeres serán pasto del olvido en cuanto a los periódicos no les interese más.

miércoles, 21 de octubre de 2009

Hablando de seguridad

Hay cosas que la seguridad no puede garantizar porque no está hecha para ello. Y, en verdad, todo depende un poco de la palabra misma. Aunque las palabras sean sólo cosas y no tengan ningún poder (por mucho que se empeñen en esa lucha los de lo “políticamente correcto”) es la definición o la comprensión misma de la palabra lo que limita o amplia su poder, es decir, son las personas que les dan significado e intención las que le dan el poder cuando dicen: “desarrollo”, “seguridad”, “paz” o incluso “negro” o “moro”.

Pero lo que hoy nos ocupa y preocupa es la palabra seguridad y los ejemplos que vemos de su utilización improductiva. La antigua palabra seguridad sólo sirve hoy, como dicen los mexicanos, para dos cosas: para nada y para la pura chingada. Y para que no nos perdamos en el discurso, les voy a poner dos ejemplos y luego volvemos a las derivaciones y elucubraciones hijas del mundo de la opinión, la hipótesis y la deconstrucción.

Primero: la lucha contra el narcotráfico en México. Mientras escuchamos que más y más policías y narcos son arrestados en el país norteamericano, los muertos, los atropellos jurídicos y la inseguridad crecen. Una de las causas (nunca un problema complejo tiene una solución sencilla, por mucho que quiera la “navaja de Occam” ): la propia herramienta del sistema de seguridad, el ejército. Aunque muchos aplaudieran la iniciativa de Calderón de sacar ese ejército de los cuarteles y de las fronteras con Chiapas, para implantar un nuevo cuerpo, fiable y sin contacto con los narcos, el resultado final de esa guerra contra las drogas es que la inexperiencia y las propias dinámicas internas del uso de la fuerza se están volviendo contra ellos. El propio Fox, reconoció en Agosto que el ejército debiera volver a los cuarteles, el nuevo proyecto de doña Benita Ferrero-Waldner es llevar un grupo de expertos a México para la reforma del sector de la seguridad (SSR en sus siglas en inglés) y no hablemos de la pobre indígena detenida en 2006, Jacinta Francisco Marcial, por y para personas que no son policías preparados, y que gracias a la labor internacional de Amnistía fue liberada en Agosto de este año. Todo esto creo que son buenos ejemplos de que la metodología implementada no ha cumplido el objetivo de garantizar la seguridad de la población.

Segundo: Israel contra Hamas. El gasto militar de Israel asciende al 7,3% de su PIB, el uso de los tanques mejores preparados para Oriente medio, las armas más inteligentes o las mayores armas de destrucción psicológica (cortes de luz, bloqueo/estrangulación económica, bombardeos indiscriminados) no han acabado con Hamas, y la población; mientras que la población y sus políticos siguen viviendo en una paranoia continua de inseguridad. Aunque se puedan poner muchos más ejemplos no creo que haga falta decir que la propia guerra primero contra la OLP y luego contra Hamas está acabando con la propia Israel. Aquí podríamos poner algún ejemplo de la lucha contra el terrorismo de nuestro afamado Bush hijo, pero creo que el discurso ya está lo suficientemente manido.

Tercero y último: ¿alguien ha llegado a creerse alguna vez que unas fragatas en Gibraltar o un muro que atraviese todo el desierto fronterizo entre EEUU y México puede acabar realmente con la inmigración?.

Como puede comprobarse no se ha debatido en ningún momento sobre los objetivos, sólo los métodos. Y es que aquí está la gracia del discurso, y donde se debe atacar cuando nos enfrentamos en debates ideológicos (hacer cambiar de opinión o ideología es proselitismo y eso ya lleva intentándolo la Iglesia desde hace mucho), en el método.

Aquí es donde algunos listos, principalmente norteños (noruegos y suecos) han empezado a hablar de lo que se conoce como Seguridad Humana. La seguridad humana podría ser un pleonasmo, pero por eso mismo se convierte en crítica: la seguridad nunca ha estado centrada en la población sino en la defensa de los intereses y del propio Estado. Y es por eso mismo que entra en contradicción.

Por ello surge esta teoría de la seguridad humana, donde, aunque parezca muy simple, la seguridad se centra en el ser humano, como debe de ser. Es más, para que se compruebe la sencillez del asunto, todo surgió con un informe del PNUD en 1994 que rezaba que no puede haber seguridad sin desarrollo ni desarrollo sin seguridad (el informe recogía muchos datos del maravilloso grupo que ha tenido la ONU en Colombia). Parece que todo el párrafo dice cosas que son en botella y blancas, pero es que la dura realidad y la crítica es esa, que ni la segunda guerra mundial ni ninguna de las guerras ha “protegido a nadie”. Y que Carl Von Clausewitz, famoso autor de “De la Guerra”, ha muerto.

La pobre seguridad humana está comenzando y como todo nacimiento es bastante duro. Todo esto no quita que tengamos que alabar que el Programa de Ayuda Especial (PAE) al Líbano sea la primera misión española íntegramente pensada bajo la “ideología” de la seguridad humana (aunque luego haya críticas): responsabilidad de proteger, auspiciada bajo un mandato de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), con un componente militar para sus labores específicas de vigilancia y desminado, apoyado por un programa de cooperación al desarrollo y una labor de construcción del Estado (la más difícil y a la que a Moratinos le ha costado más críticas por reunirse con miembros de Hezbollah). Aunque pueda tener todas las críticas que el PP o cualquiera quiera, es más una cuestión de implementación que de planteamiento.

Y al final toda esta parrafada empieza a cobrar algo de forma: la(s) mision(es) en Afganistán, un sitio donde luchan estos dos diferentes conceptos de seguridad pero donde, como todos quieres utilizar las mismas palabras bonitas, todo deja de perder su significado. Y es que en Afganistán hay tres misiones y no una:

La misión de la ONU UNAMA de asistencia, con programas de desarrollo llevados por el PNUD, asistencia a los refugiados (ACNUR) y demases.

La misión de la UE EUPOL de preparación de las fuerzas de seguridad afganas, para que ellos se puedan llegar a proteger así mismos.

Y la famosa ISAF International Security Asisstance Force (toma ya). Una fuerza de la OTAN con carácter ofensivo para acabar con el terrorismo (y atención que digo ofensivo para criticar que ellos se consideran una organización defensiva). Vamos a ver. La OTAN es una organización basada en los principios más realistas (la escuela, no me refiero a la realidad) de las Relaciones Internacionales de la Guerra Fría, utilizada para combatir una ideología/metodología, el terrorismo, a base de cazas, tanquetas y bonbardeos.

Por mucho que se quiera implantar un mínimo de planteamiento de seguridad humana en la región por parte de la UE y la ONU, esa misión de la OTAN ya ha arruinado a base de muertos afganos, inseguridad y falta de desarrollo y de cumplimiento de la palabra cualquier éxito futuro. Creo que de esto es un buen reflejo las propias palabras de un talibán en Afganistán que salió de las entrevistas de David Berian de El País:

"Cuando llegué a Herat, yo no era bienvenido. El 85% de la gente apoyaba al Gobierno y a los extranjeros. Tenían fe en ellos, en su promesa de reconstrucción, de seguridad, de respeto hacia nuestra cultura. Poco a poco se dieron cuenta de que no era así. Empezaron a matar a inocentes con sus bombardeos y a promover el cristianismo. No ha habido reconstrucción y no hay seguridad. La gente no puede andar por los caminos sin que le roben. Ahora el 85% de la gente nos apoya a nosotros".

Si a alguien no le ha quedado claro lo que he dicho, que escuche la entrevista a Carme Chacón en TVE el 12 de Octubre. Aquí un extracto de El País:

La ministra de Defensa, Carme Chacón, ha afirmado este lunes que la situación en Afganistán ha llegado a un "punto de inflexión" que requiere "no sólo una solución militar, sino también política y social".(...) Para Chacón, la misión en Afganistán tiene un objetivo "claro", y es que los afganos "puedan hacerse, cuanto antes, los dueños de su propio país y puedan administrar las riendas de su destino y de su seguridad".

Espero que te hagan caso no sólo en España sino en otras organizaciones internacionales donde los países socialistas son minoría.

viernes, 8 de mayo de 2009

TransmisionHorizontaldelConocimiento Sociedad Ilimitada THC*SI VUELVE 2 años después

Hoy a 8 de mayo del 2009, la noFundación THC*SI vuelve a abrir sus puertas a comentarios, percepciones, significaciones e información HORIZONTAL. Desde Bruselas y con más amor...

lunes, 9 de julio de 2007

The myopic approach to the occupied territories04

By Ruth Hanau Santini EUOBSERVER / COMMENT -

The deteriorating and explosive situation in the occupied territories requires a long-term, strategic multilateral approach, as opposed to merely tactical devices aimed at divide and rule between a Fatah-controlled (for now) civilised West Bank, and a Hamastan, on its way to becoming or being perceived as a rogue territory, outside international control.

Some soul-searching on Europe's side is an indispensable precondition to devise sustainable and consistent strategies. Firstly, the legitimacy and efficacy of the Quartet was put to a serious test not just by events on the ground, but by internal criticism such as that voiced by former UN Middle East envoy Alvaro De Soto. One way to bridge the credibility gap would consist of enlarging the diplomatic team, working more closely with Egypt, Jordan and Saudi Arabia. Not only are these Arab states legitimate stakeholders in the region's stability, but they have shown a willingness to play a more active role in conflict resolution: last February Saudi Arabia compelled Fatah and Hamas to strike a deal to create a national unity government, while last week the three countries participated in a conference with Mr Abbas and Israeli PM Olmert. This could provide a sense of ownership among Arab populations in the stakes involved in this crisis' resolution. By no means, however, this should be seen as a form of Western disengagement, with Arab countries taking off some of the burden from the US and Israel, as some commentators in Washington wish for.Rethinking the basic tenetsIn terms of roles played by the main international players, the EU needs to re-focus the correspondence between its stated interests in the Middle East and the policies it has adopted since 2006, when the Quartet started losing its legitimacy as honest broker in the conflict. If European countries want to be seen at least as intelligent payers, they must rethink the basic tenets characterizing their relations with Hamas. The grass-roots nature of this political movement has to be acknowledged, together with the recognition that in recent years Hamas has shown restraint and pragmatism. On the one hand, since the 2005 Cairo declaration, namely, the movement has avoided suicide terrorist attacks against Israel. On the other, it has participated in municipal and national elections and asked Fatah, which declined in the hope that the boycotted Hamas-led government would collapse, to establish a national unity government after the electoral victory in January 2006. By talking to Hamas, the EU would overcome the current impasse whereby one of its missions, EUBAM Rafah, is unable to operate without a Palestinian unity government - given that Gaza is under the direct control of Hamas -, while the other, EUPOL COPPS in Ramallah, can operate only in the absence of such a government as the area falls under the control of internationally-recognized Fatah-led emergency government.Secondly, the EU should come up with clear-cut aims, differentiating the time horizon for their pursuit. By so doing, Brussels would be in a position to advance a comprehensive strategic vision to the international community. The different political objectives should combine in the short-term political stabilization and humanitarian relief, both in the West Bank and Gaza, institution-building and good governance-inspired reforms in the medium-term, as the EU did with some success between 2001 and 2005, and democracy promotion as a long-term objective. In terms of the first objective, since Hamas' electoral victory and the ensuing adoption of economic sanctions, the EU has, quite paradoxically, increased by a third its humanitarian aid (totalling EUR 700 million in 2006) at the expense of development aid. While this has avoided a major humanitarian catastrophe, with the Temporary International Mechanism keeping one-third of Gazans afloat, the same policy has had perverse effects. Being unable to deliver public goods and having to rely on international assistance for basic services, the legitimacy and accountability of the Palestinian Authority (PA) has reached an all-time low, with 40% of Palestinians declaring themselves in favour of dismantling the PA, and thesame proportion supporting the establishment of a confederation with Jordan.The traditional EU focus on institution-building has since 2006 been marginalized, with even the most evident European presence there, the borders' control mission EUBAM Rafah and the police training mission EUPOL COPPS, having become almost irrelevant due to frequent Israeli security concerns which allowed EUBAM to operate only for 40% of the time.Long-term commitmentEU-pushed measures aimed at improving governance in the PA, by tying financial assistance to reforms in the judicial, fiscal, executive and administrative domains, which were bearing fruit, came to a grinding halt last year.Hence, the EU should first reformulate its views and priorities within the Quartet, using the current impasse in the territories as a window of opportunity for agreeing a different agenda with the US for the way forward. The main issues the EU should press ahead for are an engagement strategy with moderate Hamas members, pressures on Israel to deliver some of the basic commitments it has assumed under the Quartet-established conditions - increasing the freedom of movement, giving back all Palestinian tax revenues and committing itself to a calendar for concrete progress in negotiations. In a second stage, Brussels could reformulate a comprehensive strategy comprising relief efforts, institution-building tasks as well as the promotion of good governance. It is time for European countries to voice not just their concern, but their commitment to be major players with a long-term vision in mind for the Middle East. Given the poor credibility and all-time low success rate of our transatlantic partner in the region, conditions are propitious to subordinate our alliance concerns in order to realise our ambition to act as a responsible and capable player.

The writer is visiting fellow at the Centre for European Policy Studies

martes, 8 de mayo de 2007

Extracto sobre la evolución de los conflictos armados, realizado por la Escola de Cultura de Pau

África

a) África Occidental

En Côte d’Ivoire a principios de marzo se alcanzó un nuevo acuerdo de paz entre el Presidente, L. Gbagbo, y el líder de la coalición opositora Forces Nouvelles (FN), G. Soro, que puede desbloquear los diversos contenciosos que han impedido hasta la fecha el avance del proceso de paz. El acuerdo estipula la creación de un nuevo Gobierno de transición (sin dejar claro el futuro papel del actual Primer Ministro, C.K. Banny), un mando militar conjunto entre las FFAA y las FN, un calendario para los procesos de desarme, de registro de votantes y de celebración de elecciones, y la desaparición paulatina de la zona de seguridad que separa norte y sur controlada por la UNOCI y la fuerza de apoyo francesa LICORNE. Además, se comprometieron a establecer una nueva ley de amnistía que excluya los crímenes de guerra y contra la humanidad. El acuerdo contó con un amplio apoyo de movimientos políticos y sociales del país. Sin embargo, la situación continuó siendo muy frágil, tal y como destacó el Representante Especial del Secretario General de la ONU, P. Schori (que dejó su cargo en febrero), quien alertó de que el país se encontraba al borde del desastre debido a la falta de voluntad de la clase política para poner fin a la crisis de los últimos cuatro años, y de que continuaba degradándose la situación de seguridad, humanitaria, económica y social.
En el Delta del Níger, en Nigeria, persistieron los ataques contra el sector petrolífero en paralelo a la escalada de la violencia en todo el país, y en particular en la región del Delta,
como consecuencia de la proximidad de las elecciones parlamentarias y presidenciales,
que tendrán lugar el próximo 21 de abril. Aumentaron los ataques contra las comisarías de
policía, además de los ataques y secuestros de personal de las plataformas petroleras por
parte de los grupos armados, principalmente el MEND. En este sentido, el número de
secuestros cometidos sólo durante enero en el Delta casi igualó a los cometidos durante todo
el año 2006, hecho que en parte responde a la proximidad de los procesos electorales como
forma de financiación de las actividades electorales, según diversos analistas. En paralelo, se
produjeron numerosos enfrentamientos intercomunitarios en diversos estados del Delta,
algunos de ellos vinculados a la proximidad de la cita electoral.

b) Cuerno de África
La situación en Somalia se deterioró gravemente tras la confrontación a finales de diciembre
entre el Gobierno Federal de Transición (GFT), apoyado por las FFAA etíopes, contra las milicias de los tribunales islámicos, que comportó la rápida derrota de estos últimos. Estos hechos dieron paso a una nueva situación de violencia e inseguridad, principalmente en Mogadishu, donde se produjeron ataques continuos contra las fuerzas gubernamentales somalíes, las autoridades políticas y las FFAA etíopes por parte de milicias y grupos opuestos
a la presencia de las tropas extranjeras y contrarios al GFT, lo que provocó el desplazamiento
forzado de unas 20.000 personas. La aprobación en febrero por parte del Consejo de Seguridad de la ONU de la resolución 1.744 con la que se dio luz verde al despliegue de la fuerza de paz de la UA (AMISOM) abrió el camino al despliegue de las tropas ugandesas de la AMISOM, a las que se unirán los contingentes de Nigeria, Burundi y Ghana. Sin embargo, los compromisos adquiridos sólo alcanzaron la mitad de los 8.500 militares previstos para poder llevar a cabo su cometido: protección de las instituciones federales de transición, formación y entrenamiento de los cuerpos de seguridad, protección de la asistencia humanitaria a la población civil, promoción del diálogo, la reconciliación y el apoyo a la seguridad y estabilidad del país. En paralelo, el Presidente del GFT, A. Yusuf Ahmed, anunció, bajo la presión internacional, la celebración de una conferencia de reconciliación a partir del 16 de abril, ya que la situación continuará deteriorándose a menos que se consiga promover un proceso de reconciliación real que configure un gobierno de unidad nacional que incluya a líderes de las comunidades que apoyaban a los tribunales, para que se sientan partícipes del proceso político y apoyen la labor de la misión africana en el país. En este sentido, el despliegue se ha iniciado en medio de ataques contra las tropas ugandesas, vistas como aliadas del GFT y de las tropas etíopes.
Por lo que respecta a la región de Darfur, en Sudán, durante el primer trimestre del año no se
produjeron avances en el establecimiento de la misión híbrida ONU/UA más allá de la fase primera (programa de asistencia policial) de las tres fases acordadas entre la UA, Naciones
Unidas y el Gobierno sudanés debido al bloqueo de Jartum que siguió contando con el beneplácito de China.. Así, en las Conclusiones de Addis Abeba y el Comunicado de Abuja del
pasado noviembre, la fase tercera significaría la ampliación de la misión de los 7.000 militares
actuales a los 20.000 propuestos por el Consejo de Seguridad de la ONU. Como consecuencia,
continuó agravándose la situación de violencia y de desastre humanitario (alrededor de 300.000 muertos desde que se inició en 2003, dos millones y medio de personas desplazadas, 230.000 refugiadas en Chad, más de cuatro millones de personas dependientes de la asistencia humanitaria). Naciones Unidas alertó de la posibilidad de que las operaciones humanitarias pudieran colapsarse ante el constante aumento de la violencia. Además, fracasaron las iniciativas diplomáticas de Naciones Unidas y la UA por un lado y de Libia y Eritrea por otro. Cabe destacar, no obstante, que la Fiscalía de la Corte Penal Internacional nombró a los dos primeros sospechosos de haber cometido crímenes de guerra en Darfur entre los años 2003 y 2004, el actual Ministro de Asuntos Humanitarios, A. Haroun, que en el periodo en cuestión ocupaba el cargo de Ministro del Interior, y A. M. Ali Abd-al Rahman, también conocido como Ali Kushayb, supuesto líder de milicias Janjaweed y coronel de las FFAA en la localidad de Wadi Salih (Darfur Occidental). Ambos encausados habrían trabajado de manera conjunta en la región, financiando y dirigiendo las actividades de las Janjaweed.

c) Grandes Lagos y África Central
La situación en RD Congo se caracterizó por la persistencia de la inestabilidad política y de la violencia en el este del país. Cabe destacar el nombramiento a finales de año del nuevo Primer Ministro, A. Gizenga, líder del partido PALU, quien culminó la configuración del nuevo Gobierno postransición en febrero (en el que no ha integrado a ningún representante de la oposición política ni de los antiguos grupos armados) en paralelo a un clima de violencia como consecuencia de la represión de las manifestaciones de protesta. Alrededor de 100 personas murieron en la provincia de Bas-Congo a raíz de los enfrentamientos entre los cuerpos de seguridad y los miembros de la secta religiosa Bundu Dia Kongo cuyos candidatos, aliados del partido UN de J.P. Bemba, fueron derrotados en las elecciones a gobernador, lo que provocó acusaciones de fraude, compra de cargos electos y corrupción. Además, a finales del trimestre se desencadenaron enfrentamientos entre la guardia de seguridad de J.P. Bemba y las FFAA congolesas en torno a la cuestión del desarme y reducción de la milicia encargada de la seguridad del líder opositor. Por otra parte, continuó el clima de inseguridad y violencia en la región este del país, principalmente en las provincias de Kivu norte y sur y en el distrito de Ituri (Orientale), donde persistió el reclutamiento de menores soldado. Así, se produjeron duros enfrentamientos entre el grupo armado de oposición rwandés FDLR y las FFAA congolesas tras el despliegue de un batallón integrado en la provincia de Kivu norte. Sin embargo, las tropas del general renegado L. Nkunda iniciaron su integración en las FFAA unificadas tras los compromisos adquiridos con el Gobierno congolés con la facilitación de Rwanda. Además, el grupo FNI de P. Karim de Ituri inició el proceso de DDR a finales de febrero tras diversas violaciones del alto el fuego declarado en noviembre y enfrentamientos con las FFAA, los más recientes en enero, que provocaron el desplazamiento forzado de miles de personas.

RD Congo: ¿viejas caras, viejas costumbres?
El esperado anuncio del Primer Ministro A. Gizenga de la composición del nuevo Gabinete de Gobierno tras más de un mes de conversaciones desde que el 30 de diciembre de 2006 ocupara su cargo tuvo lugar a principios de febrero. Numerosos políticos y medios de comunicación lamentaron que, a pesar de los anuncios de A. Gizenga de que el nuevo Gabinete se caracterizaría por su inclusividad, su honestidad y por la ruptura con el pasado de corrupción y participación en la expoliación de los recursos naturales del país, los aliados del Presidente, J. Kabila, tienen un importante peso, ya que a excepción de A. Gizenga y N. Mobutu (hijo del antiguo Presidente, M. Sese Seko), no hay más representantes de la parte occidental del país, donde el principal partido de la oposición tiene un apoyo mayoritario. En este sentido, no hay
representantes de los antiguos grupos armados MLC (actual UN de J. P. Bemba) ni del RCD (A.
Ruberwa). El Gobierno está compuesto por un equipo de seis Ministros de Estado y un amplio gabinete de 34 Ministros y 20 Viceministros, entre los cuales sólo aparecen nueve mujeres. Se constata que las principales carteras estarán en manos de hombres próximos al Presidente como el Ministro de Interior, D. Kalume (que mantiene su cargo) o en manos de sus aliados, que aparecen en algunos informes de Naciones Unidas sobre la expoliación de los recursos naturales.

R. Centroafricana siguió atravesando una grave crisis de seguridad y humanitaria durante el
trimestre. Persistieron los enfrentamientos en el norte del país entre las FFAA y el grupo insurgente APRD del antiguo miembro de las FFAA, B. N’Djadder, y también continuó presente
el clima de inseguridad en la zona oeste fronteriza con Camerún. Sin embargo, el acuerdo alcanzado entre el líder de la coalición de grupos UFDR, A. Miskine, y el Presidente, F. Bozizé, en Libia con la facilitación de M. Ghadaffi abrió perspectivas positivas de cara a resolver las múltiples violencias que azotan el país y de cara a facilitar el despliegue de la misión de mantenimiento de la paz de la ONU que garantice la seguridad de sus volátiles fronteras con Chad y Sudán. No obstante, a finales del trimestre el UFDR continuó llevando a cabo operaciones militares en el noreste del país como los ataques a la ciudad de Birao y su aeropuerto, que fueron respondidas por las FFAA centroafricanas con el apoyo logístico y militar francés, que entró en combate contra la UFDR tras sufrir un ataque por parte de la coalición insurgente.
Durante el primer trimestre de 2007 continuó agravándose la situación en el este del Chad. El
propio Secretario General de la ONU destacó en su último informe que la zona estuvo enfrentando una crisis humanitaria y de seguridad multifacética. Amnistía Internacional
describió la impunidad con la que actúan las milicias Janjaweed sudanesas junto con aliados
del Chad, y los asesinatos, saqueos, destrucción de aldeas y violaciones y señaló que la situación de la población civil se deterioró aún más debido al conflicto entre comunidades étnicas y los ataques de los rebeldes chadianos. En el este del Chad existen 232.000 sudaneses refugiados y 120.000 chadianos desplazados internos. Ante esta situación, el Consejo de Seguridad de la ONU se mostró favorable al establecimiento de una misión de mantenimiento de la paz de la ONU formada por entre 6.000 y 11.000 soldados. Esta misión debería ocuparse de la protección de la población desplazada y refugiada en Chad y R. Centroafricana y garantizar la seguridad en las fronteras de ambos países para frenar la expansión de la violencia procedente de Darfur ante la imposibilidad de ampliar la presencia y el mandato de los cascos azules en la región sudanesa. Sin embargo, N’Djamena rechazó esta presencia militar y dio su beneplácito a un despliegue menor, de carácter civil compuesto de gendarmes y policías. En el plano diplomático, el Presidente chadiano y el líder del FUC alcanzaron un acuerdo de paz en Trípoli.6 Sin embargo, el resto de grupos y escisiones del FUC rechazaron el acuerdo. Por último, Chad, R. Centroafricana y Sudán
reiteraron en Cannes su compromiso a no apoyar a los respectivos grupos insurgentes, como
ya habían acordado en ocasiones anteriores.

¿Se está gestando un genocidio en Chad?
A mediados de febrero ACNUR alertó de que la situación de violencia que atraviesa el este del Chad tiene numerosos paralelismos con el genocidio en Rwanda de 1994. En este sentido, la organización remarcó que las tácticas de guerrillas utilizadas en Darfur (Sudán) se habían replicado en el este del Chad. En consecuencia, representantes de la organización humanitaria destacaron que se debían aprovechar las últimas oportunidades para evitar que una tragedia como la de Rwanda hace ya más de una década pudiera volver a repetirse. La violencia de carácter multidimensional que tiene lugar en la actualidad en el este del Chad incluye los enfrentamientos entre el Gobierno chadiano y los grupos rebeldes con base en Sudán, los ataques transfronterizos a la población civil por parte de las milicias sudanesas, la presencia de grupos armados de oposición sudaneses en territorio chadiano, violencia étnica, desplazamiento interno, tensiones intercomunales y criminalidad.

Las frágiles conversaciones de paz entre el Gobierno de Uganda y el grupo armado de oposición LRA para poner fin al conflicto armado que padece el norte del país permanecieron interrumpidas desde enero como consecuencia de la exigencia del LRA de que fuera sustituido
el equipo mediador y la sede de las negociaciones. Hasta su interrupción, el proceso había
transcurrido en Juba bajo la responsabilidad del Vicepresidente de Sudán del Sur, R. Machar, y
para intentar poner fin al bloqueo se desató una serie de iniciativas locales e internacionales. Esta situación, unida a la expiración del cese de hostilidades el 28 de febrero (tras más de seis meses), provocaron que ambas partes amenazaran con reanudar las operaciones militares si resultaban atacadas, aunque mantuvieron el cese de hostilidades más allá de la fecha límite y se comprometieron a reanudar las conversaciones a mediados de abril. En el plano militar, aunque se produjeron violaciones esporádicas del cese de hostilidades, ambas partes respetaron en general el acuerdo lo que redundó en una mejora de la seguridad en el norte de Uganda permitiendo el retorno a sus lugares de origen a entre 230.000 y 350.000 personas durante 2006 de los 1,7 millones de desplazados internos, aunque la incertidumbre en torno al proceso de paz y la inseguridad en la región redujeron las expectativas iniciales del Gobierno.
d) Magreb y Norte de África
En Argelia, la proclamación el pasado 11 de septiembre de la alianza del GSPC con al-Qaeda,
que desde entonces se denomina la Organización de al-Qaeda en el Magreb, vino acompañada de un incremento de la violencia. Esta situación persistió durante el primer trimestre de 2007 y fue adquiriendo una perspectiva regional debido a la progresiva presencia de miembros del GSPC en otros países del Magreb (Mauritania, Túnez) llevando a cabo tareas de entrenamiento y reclutamiento de nuevos miembros. Así, se produjo en febrero y marzo una oleada de atentados y explosiones de coches-bomba en la Cabilia y las inmediaciones de Argel. En el último año se calcula que murieron 400 personas en el país (comparado con 480 en 2005), 63 de las cuales en el último trimestre del año (27 de ellos eran soldados y gendarmes). Además, un comunicado del líder del GSPC, A. Mussaab Abdelwadud, aseguró que un buen número de los 2.629 amnistiados en el marco de la reconciliación propugnada por el Presidente A. Bouteflika, se estaban uniendo a sus filas e hizo un llamamiento a atacar objetivos gubernamentales y extranjeros. En paralelo, continuaron las operaciones de contrainsurgencia por parte de las FFAA en diversas partes del país, e incluso en Argel.

América

El trimestre en Colombia se caracterizó por los escándalos relacionados con la "parapolítica",
consistente en la infiltración de las estructuras paramilitares en diferentes partidos políticos e instituciones del Estado. Nueve congresistas, un ex Ministro, y el anterior director de los servicios de inteligencia ingresaron en prisión, y la Ministra de Exteriores se vio forzada a dimitir. En paralelo, el Alto Consejero para la Reintegración anunció que no se tenía noticia
del paradero de cerca de 5.000 paramilitares desmovilizados, y la OEA reiteró las alertas sobre
el rearme y la conformación de nuevos grupos ilegales. El presupuesto nacional de defensa se
mantuvo sobre el 5% del PIB, e incluyó la adquisición de nuevos aviones y helicópteros, así
como el incremento de las acciones militares. Sin embargo, se generó un clima de incertidumbre en torno a la continuidad del apoyo militar norteamericano, ante las críticas del Partido Demócrata por la falta de resultados del Plan Colombia. En cuanto a las guerrillas, prosiguieron los enfrentamientos armados entre el ELN y las FARC en Arauca y Nariño, que incluso valieron una condena de la Oficina de Derechos Humanos de la ONU en el país por los homicidios de personas protegidas y los desplazamientos forzados contra la población civil. Las FARC realizaron su IX Conferencia, sin que de momento se conocieran los resultados de la misma; sus milicias urbanas en Cali y en el puerto de Buenaventura sufrieron diversas pérdidas y derrotas militares. La actividad militar del ELN se mantuvo bajo mínimos mientras se define el posible inicio de conversaciones formales con el Gobierno.

Asia y Pacífico

a) Asia Meridional

La situación en Afganistán continuó caracterizándose por una escalada de la violencia y de los ataques por parte de las milicias talibán y de las operaciones de las FFAA afganas y las tropas estadounidenses contra estas milicias, así como por un incremento de los atentados suicidas. Además, también se incrementaron los ataques transfronterizos de las milicias talibán procedentes de Pakistán. El Reino Unido amplió en 1.400 soldados su participación en la misión de la OTAN en el país (ISAF) a petición de la propia organización, aunque el resto de países se mostraron reticentes a aumentar su presencia en el país. En este sentido la OTAN inició una ofensiva a gran escala contra las milicias talibán en el sur, en la provincia de Helmand. Por otra parte, la Wolesi Jirga o Cámara Baja del Parlamento aprobó una ley por la que se instaba a los integrantes de los grupos armados y milicias que han combatido en el país en las últimas décadas a unirse a un proceso de paz y de reconciliación y también promovía una amplia amnistía. Ante esta decisión, una agrupación de 58 organizaciones de la sociedad civil y pro derechos humanos, iniciaron una campaña contra dicha ley, con la que se garantizaría la inmunidad por todos los crímenes de guerra cometidos.
En India se analiza la situación de dos contextos de violencia. Con relación al estado de Jammu y Cachemira, durante el primer trimestre de 2007 se constataron algunos enfrentamientos esporádicos entre las FFAA y los grupos independentistas cachemires, aunque en enero la principal coalición de partidos independentistas de Jammu y Cachemira, APHC, solicitó el abandono de la lucha armada y en febrero instó a los grupos armados a declarar un alto el fuego temporal que podría ayudar en la resolución del conflicto. Ambos países continuaron con las conversaciones de paz a pesar del atentado dirigido a boicotear el proceso de paz que se produjo en el tren que une las ciudades de Lahore y Delhi causando la muerte de 68 personas. De resultas de este conflicto, entre 40.000 y 60.000 personas han muerto desde 1989 en la región. Por otra parte, en el estado de Assam, diversos grupos armados mantienen una disputa con las autoridades indias desde hace décadas en reivindicación de la independencia y la defensa de los derechos de las comunidades locales. Durante el trimestre se produjeron diversos ataques por parte del grupo armado de oposición ULFA contra población hindi en mercados y oleoductos, causando la muerte de decenas de personas. Sin embargo, el ULFA retiró su amenaza de boicotear un campeonato nacional, y el primer ministro de Assam renovó su oferta de paz al ULFA.
En cuanto a la situación de Sri Lanka, la reanudación del conflicto armado de manera abierta a partir del tercer trimestre del 2006 tuvo como consecuencia una escalada de la violencia y de las operaciones militares entre el Gobierno y el grupo armado de oposición LTTE, que ya han causado desde abril de 2006 el desplazamiento forzado de más de 200.000 personas. La presión militar de las fuerzas de seguridad cingalesas llevó al grupo armado a retirarse de la mayoría de las ciudades sobre las que tuvo el control durante la última década (incluido su principal feudo, Vakarai) y trasladar sus campamentos a la selva. En los últimos 15 meses han muerto 4.000 personas en el país a raíz de los actos de violencia esporádicos previos a la ruptura del alto el fuego y el posterior incremento de la violencia. Además, se constató un aumento de los secuestros coincidiendo con la ruptura del alto el fuego. No obstante, Noruega persistió en sus intentos de resucitar el proceso de paz.

b) Sudeste asiático y Oceanía
En Filipinas se registró un incremento de la violencia en los tres escenarios en conflicto. Respecto del grupo armado de oposición NPA, el Gobierno prosiguió con la ofensiva militar de
alta intensidad iniciada en el mes de junio, que tiene como objetivo principal la derrota definitiva
de la organización comunista en tres años. A pesar de que los enfrentamientos entre ambas partes provocaron decenas de muertes y heridos durante el trimestre, a principios de febrero el
Gobierno anunció la rendición, tras una serie de negociaciones, de 165 miembros del NPA y la
entrega de unas 80 armas en la provincia de Bukindon. El Gobierno también intensificó las
operaciones de contrainsurgencia contra el grupo armado de oposición Abu Sayyaf en el archipiélago de Sulu. En enero, el Gobierno anunció que el líder de la organización, K. Janjalani, había fallecido en combate en el mes de septiembre y que su muerte había sido confirmada a través de pruebas de ADN practicadas en EEUU. K. Janjalani era hermano del líder y fundador de Abu Sayyaf, también muerto en combate en 1998, y una de las personas más buscadas por los Gobiernos de Filipinas y EEUU. En cuanto al grupo armado de oposición MILF, durante el trimestre se registró uno de los peores rebrotes de violencia desde que se firmara el acuerdo de cese de hostilidades en 2003, que estuvo a punto de suponer la ruptura de las negociaciones de paz. Las hostilidades fueron incrementándose durante los tres primeros meses del año hasta culminar en los enfrentamientos de principios de marzo, que provocaron el desplazamiento de miles de personas en la provincia de Cotobato Norte y la muerte de una veintena de combatientes de ambas partes. Sin embargo, a mediados de marzo el Gobierno hizo una propuesta novedosa y bien recibida por el MILF en el marco de las negociaciones de paz y ordenó la retirada de sus tropas de algunas de las zonas en combate, lo que generó una reducción sustancial de la violencia.

MNLF: una década en paz y en armas
El MNLF se erigió desde principios de los años 70 en la vanguardia revolucionaria y en el principal referente ideológico de las distintas comunidades étnicas musulmanas de Mindanao, aunándolas bajo el concepto de pueblo Moro y creando una identidad común a partir del Islam, de experiencias históricas compartidas en el marco de los sultanatos de Sulu y Maguindanao y de resistencia contra los sucesivos intentos de colonización y aculturación por parte de españoles, estadounidenses y, ya desde la segunda mitad del siglo XX, filipinos. La encarnizada lucha del MNLF contra la dictadura de F. Marcos, así como la defensa de los derechos colectivos y de la autodeterminación del pueblo Bansamoro, hicieron del MNLF una de las principales y más grandes insurgencias del continente asiático y le valieron a su carismático líder, N. Misuari, el reconocimiento de la comunidad internacional.
Tras más de 20 años de negociaciones, en 1996 se firmó un acuerdo de paz bajo los auspicios de la Organización de la Conferencia Islámica (OCI), que preveía, a cambio de la renuncia del MNLF a la independencia, el establecimiento de una Región Autónoma del Mindanao Musulmán (RAMM), de la que N. Misuari fue su primer gobernador. En los años siguientes, sin embargo, tanto la inexperiencia e incompetencia de algunos de los nuevos cuadros dirigentes como la voluntad explícita del Gobierno filipino de no implementar plenamente algunas de las previsiones del acuerdo de paz provocaron un deterioro de la confianza entre las partes y una creciente frustración con el rendimiento de la autonomía en Mindanao. Todo ello culminó con una alianza contranatura entre Manila y algunos de los principales líderes del MNLF para desbancar a N. Misuari de su puesto de gobernador de la RAMM y máximo dirigente del MNLF. Finalmente, a finales de 2001, centenares de miembros del MNLF se rebelaron contra el Gobierno y N. Misuari fue apresado bajo cargos de corrupción y rebelión. Desde entonces, varias facciones del MNLF se han mantenido activas, especialmente en el archipiélago de Sulu, y se han registrado enfrentamientos periódicos con las FFAA. En primer lugar, porque la ofensiva militar contra Abu Sayyaf en la misma región inevitablemente ha generado malentendidos, encuentros no previstos y la voluntad de algunos sectores del oficialismo de vincular a ambos grupos. En segundo lugar, porque el MNLF exige la liberación de su líder histórico y la plena implementación del acuerdo de paz de 1996. Ambas reivindicaciones han sido secundadas por la OCI, que planteó un encuentro tripartito en Yeddah (Arabia Saudita) para abordar estas y otras cuestiones no previstas en el acuerdo de 1996, como el desarme del MNLF. Desde mediados de 2006 Manila fue postergando dicho encuentro por razones varias hasta que, en este último trimestre, uno de los principales comandantes del MNLF sobre el terreno retuvo durante algunos días en un campamento militar al equipo gubernamental encargado de negociar la revisión del acuerdo de paz. Finalmente, también por la acción diplomática de la OCI y la presión social de algunas organizaciones en Mindanao, parece que tal encuentro se realizará el próximo mes de julio y que N. Misuari podrá asistir a la cita.
En Myanmar el trimestre vino marcado por los reiterados llamamientos de la comunidad internacional y diferentes organizaciones humanitarias al Gobierno, para que, por una parte,
facilitase el acceso humanitario a la población afectada por la violencia armada y por otro lado,
a que se ponga fin a las operaciones militares de contrainsurgencia. Estas operaciones están teniendo lugar sobre todo en el este del país con graves consecuencias para la población civil. Los enfrentamientos armados han aumentado de intensidad fundamentalmente en el estado Karen, donde miles de personas se han visto obligadas a desplazarse en los últimos meses. En este estado, la dura ofensiva militar de las fuerzas armadas contra el grupo armado de oposición KNU podría haber llevado a cerca de 30.000 personas a tener que huir de sus hogares. Además, algunas ONG han denunciado que numerosas mujeres karen han sido víctimas de la violencia sexual perpetrada por integrantes de las fuerzas de seguridad del Estado. Por otra parte, en el mes de febrero tuvo lugar una escisión en el grupo armado KNU que dio lugar al KNU/KNLAPC.
En las provincias sureñas de Tailandia, de mayoría malaya y musulmana, la violencia se incrementó notablemente a pesar de que el Gobierno instaurado tras el golpe de Estado de
septiembre de 2006 declaró en más de una ocasión su intención de dialogar con los grupos
insurgentes y de adoptar algunas medidas de reconocimiento de los derechos de la minoría
musulmana en el sur del país. Así, según un informe publicado por un centro académico a finales de febrero, desde principios de 2004, casi 2.100 personas habrían muerto y otras 3.290
habrían resultado heridas como consecuencia de los más de 6.200 ataques perpetrados desde
entonces, entre los que cabe destacar una acción coordinada en la que estallaron más de una
veintena de artefactos explosivos de forma simultánea, provocando varios muertos y unos
cincuenta heridos y generando una gran conmoción en la opinión pública. Según el mencionado informe, en términos absolutos se producen más víctimas mortales entre la comunidad musulmana que entre la comunidad budista. Por otra parte, fue prorrogado por otros tres meses el decreto de emergencia en las tres provincias meridionales (Yala, Pattani y Narathiwat), uno de los principales y más controvertidos instrumentos de contrainsurgencia aprobado por vez primera bajo mandato del ex Primer Ministro T. Shinawatra.

Europa
En la república rusa de Chechenia, el conflicto estuvo marcado por el fin del proceso de amnistía a mediados de enero, al que se acogieron entre 400 y 500 rebeldes, y que fue considerado un éxito por las autoridades rusas y chechenas, mientras los líderes independentistas lo tildaron de propaganda. No obstante, continuaron registrándose diversos
enfrentamientos entre fuerzas de seguridad y rebeldes chechenos a lo largo del trimestre, mientras R. Kadyrov, declaraba desde su cargo de Primer Ministro que todas las formaciones
armadas rebeldes habían sido destruidas. A mediados de febrero, se produjo un cambio
político de relevancia, con la dimisión del Presidente checheno, A. Alkhanov, y su sustitución por R. Kadyrov en una decisión aprobada por el Parlamento checheno a propuesta de V. Putin. Su nombramiento fue valorado de forma positiva por algunos líderes independentistas, mientras que ONG nacionales e internacionales le han vinculado con violaciones masivas de derechos humanos ejercidas por las fuerzas de seguridad a su cargo.
En ese sentido, el énfasis del nuevo Presidente en políticas de reconstrucción, descartando el
ámbito de la seguridad como cuestión prioritaria y defendiendo que Chechenia está en paz,
añadió incertidumbre a la situación de la población civil, que sufre los efectos del conflicto armado y la desprotección institucional. La impunidad de las fuerzas de seguridad y la práctica
del secuestro continuaron siendo elementos recurrentes en la república, según varias ONG.
También el Comisario de Derechos Humanos del Consejo de Europa criticó la práctica de la
tortura en Chechenia tras su visita a la república a finales de febrero.

Oriente Medio

La violencia de carácter sectario en Iraq durante el primer trimestre mantuvo los mismos niveles de gravedad experimentados durante el año 2006, conmemorándose en febrero el primer aniversario del atentado de Samarra que significó el inicio de los enfrentamientos de
carácter sectario. Sin embargo, la violencia que sufre el país tiene un carácter multifacético, ya
que este sectarismo se une a los enfrentamientos de los grupos insurgentes tanto shiíes como
sunníes (algunos de carácter baazista y pro sadamista) contra la presencia de las tropas ocupantes y también contra los nuevos cuerpos de seguridad iraquíes, así como los actos de
violencia vinculados a grupos sunníes dentro de la órbita de al-Qaeda y también a los servicios
secretos de diversos países que actúan en Iraq. Paralelamente, ha ido en aumento un tipo de
violencia de carácter criminal que practica secuestros y actos de delincuencia común cuya
proliferación pone de manifiesto el fracaso de las fuerzas de ocupación en su promesa de
garantizar la seguridad, la gobernabilidad y la restauración de las libertades en Iraq. Para
intentar hacer frente a toda esta compleja situación, el Primer Ministro, N. Al-Maliki anunció en
febrero un nuevo plan de seguridad en Bagdad conjunto entre las fuerzas estadounidenses e iraquíes. En este sentido, el Presidente, G.W Bush, también anunció a principios de año una nueva estrategia para Iraq que incluía un refuerzo de 21.500 militares (a pesar de las recomendaciones del Grupo de Estudios sobre Iraq), que se unirían a los 132.000 ya presentes en el país, además de medidas económicas y presiones políticas sobre el Gobierno de N. Al-Maliki. A finales de diciembre se produjo la ejecución del ex Presidente, S. Hussein, cuyas imágenes fueron difundidas provocando el recrudecimiento de la violencia. A principios de marzo se celebró, además, una conferencia internacional de paz que reunió en Bagdad a responsables de Siria, Irán y EEUU, para intentar abordar la situación desde una perspectiva regional, lo que puso de manifiesto la necesidad de EEUU de hacer frente a la situación desde un nuevo enfoque más plural.
En lo que respecta al conflicto armado entre Israel y Palestina, el trimestre se vio marcado por la violencia que enfrentó a las milicias de Hamas y Fatah y los intentos en paralelo de poner fin a esta situación y formar un Gobierno de unidad nacional para superar el bloqueo de la
comunidad internacional y especialmente de Israel y EEUU hacia el Gobierno de Hamas. Así,
se produjo una escalada de los enfrentamientos, principalmente en la franja de Gaza (donde
Hamas tiene una presencia predominante y un amplio apoyo social), aunque también tuvieron
su reflejo en Cisjordania, donde el apoyo político y la presencia de las milicias de uno y otro
bando es más equilibrado. En febrero ambas partes alcanzaron en la Mecca un acuerdo para la
formación de un Gobierno de unidad, que se constituyó a mediados de marzo, aunque Israel y
EEUU persistieron en su bloqueo a cualquier Gobierno en el que estuviera presente Hamas, y
tuvieron lugar algunos actos esporádicos de violencia posteriores a la firma del acuerdo. Paralelamente, Israel continuó llevando a cabo su política de incursiones para capturar a los supuestos militantes de organizaciones palestinas y prosiguió la construcción de otras 3.000
nuevas viviendas en territorio palestino según la ONG israelí Peace Now, que destacó que los bloques de asentamientos se adentran cada vez más en territorio palestino. Por otra parte, la organización de derechos humanos israelíes B’Tselem destacó que las fuerzas de seguridad israelíes dieron muerte a 660 palestinos durante el 2006, la mayoría en Gaza, una cifra que supone el triple de muertes que las ocurridas el año anterior. De éstos, al menos 322 fueron población civil que no había participado en ningún acto hostil, y 141 eran menores. Al mismo tiempo, el número de ataques mortales a israelíes por parte de palestinos se había reducido, pasando de 50 en 2005 a 23 muertes en 2006. Por otra parte, en noviembre se contabilizaron 9.075 palestinos encarcelados en prisiones israelíes, 345 de los cuales eran menores. De estas personas, 738 se encuentran detenidos sin juicio y sin conocer los cargos que se les imputaban.

Para más información
http://www.pangea.org/unescopau/img/programas/alerta/barometro/barometro13.pdf

El presente Informe ha sido elaborado por el equipo de la Unidad de Alerta de la Escola de Cultura de Pau, formado por: Maria Cañadas Francesch (derechos humanos), Albert Caramés Boada (desarme), Vicenç Fisas Armengol (procesos de paz), Patricia García Amado (crisis humanitarias), Marta Mendiola Gonzalo (derechos humanos), Maria Prandi Chevalier (derechos humanos), Gema Redondo de la Morena (rehabilitación posbélica), Josep Maria Royo Aspa (conflictos armados), Enero Sanz Pascual (desarme), Núria Tomàs Collantes (tensiones), Jordi Urgell Garcia (conflictos armados), Ana Villellas Ariño (conflictos armados) y María Villellas Ariño (género y construcción de paz).