domingo, 20 de junio de 2010

ISRAEL SIN CLICHES


TRIBUNA: TONY JUDT
Publicado en El Pais
Nº 1. Israel está siendo/debería ser deslegitimado. Israel es un Estado como cualquier otro, establecido hace tiempo e internacionalmente reconocido. El mal comportamiento de sus Gobiernos no lo "deslegitima", no más que el mal comportamiento de sus gobernantes a Corea del Norte, Sudán -o Estados Unidos-. Cuando Israel quebranta la ley internacional, debiera ser presionado; precisamente porque es un Estado sometido a la ley internacional podemos exigírselo.
Algunos críticos de Israel están motivados por el deseo de que no existiera -de que, de algún modo, sencillamente desapareciera-. Pero esa es la política del avestruz: los nacionalistas flamencos sienten lo mismo respecto de Bélgica, o los separatistas vascos respecto de España. Israel no va a desaparecer, ni debiera hacerlo. En cuanto a la campaña oficial israelí que trata de desacreditar cualquier crítica como un ejercicio de "deslegitimación", resulta singularmente contraproducente. Cada vez que Jerusalén reacciona de esa manera se acentúa su aislamiento.
Nº 2. Israel es/no es una democracia. Quizá la defensa más común de Israel fuera del país es que es "la única democracia de Oriente Próximo". Esto es en gran parte verdad: el país tiene leyes fundamentales, una judicatura independiente y elecciones libres, aunque también discrimina a los no judíos de un modo que le distingue de otras democracias actuales. Expresar una fuerte discrepancia de la política oficial es allí, cada vez más, algo desaconsejado. Pero este aspecto es irrelevante. "Democracia" no es garantía de buen comportamiento: la mayoría de los países son hoy formalmente democráticos. Israel desmiente el cómodo cliché americano de que "las democracias no hacen la guerra". Es una democracia dominada y a menudo gobernada por antiguos soldados profesionales: solo esto la distingue de otros países avanzados. Y no debemos olvidar que Gaza es otra "democracia" en Oriente Próximo: fue debido a que Hamás ganó allí unas elecciones libres en 2005 por lo que tanto la Autoridad Palestina como Israel reaccionaron con tanta vehemencia.
Nº 3. Israel es/no es el culpable. Israel no es el responsable de que durante bastante tiempo muchos de sus vecinos le denegaran su derecho a existir. La sensación de asedio no debe subestimarse a la hora de interpretar el carácter delirante de muchas de las declaraciones israelíes.
No resulta sorprendente, por tanto, que el Estado haya adquirido algunos hábitos patológicos. El más perjudicial es su habitual recurso a la fuerza. Dado que eso ha funcionado durante tanto tiempo, a Israel le resulta difícil considerar otras formas de respuesta. Y el fracaso de las negociaciones de Camp David en 2000 reforzó su creencia en que "no hay nadie con quien hablar".
Pero sí lo hay. Como reconocen en privado algunas autoridades norteamericanas, tarde o temprano Israel (o alguien) tendrá que hablar con Hamás. Desde la Argelia francesa hasta el IRA Provisional, pasando por Sudáfrica, la historia se repite: el poder dominante les niega legitimidad a los "terroristas", lo cual fortalece a estos; luego negocia en secreto con ellos; finalmente les concede poder, independencia o un asiento en la mesa. Israel negociará con Hamás: la pregunta es por qué no ahora.
Nº 4. Los palestinos son/no son los culpables. Abba Eban, antiguo ministro de Asuntos Exteriores israelí, mantenía que los árabes nunca pierden la oportunidad de perder una oportunidad. No estaba del todo equivocado. La postura negacionista de los palestinos desde 1948 hasta los primeros ochenta hizo muy poco en su favor. Y Hamás, asentado en esa tradición, aunque de modo más auténticamente popular que sus predecesores, tendrá que reconocer el derecho de Israel a existir.
Pero desde 1967 ha sido Israel quien ha perdido más oportunidades: una ocupación de 40 años (contra el consejo de sus propios y más veteranos estadistas); tres catastróficas invasiones del Líbano; una invasión y bloqueo de Gaza en contra de la opinión mundial; y ahora un ataque chapucero a civiles en aguas internacionales. A los palestinos les resultaría difícil igualar semejante cúmulo de errores garrafales.
El terrorismo es el arma de los débiles -el bombardeo de objetivos civiles no fue un invento de los árabes (ni de los judíos, que comenzaron a practicarlo antes de 1948)-. Moralmente indefendible, ha caracterizado a los movimientos de resistencia durante al menos un siglo. Israel tiene razón en insistir que cualesquiera conversaciones o acuerdos dependerán de que Hamás se comprometa a renunciar a él.
Pero los palestinos se enfrentan al mismo interrogante que cualquier otro pueblo oprimido: todo lo que tienen para oponerse a un Estado establecido que ejerce el monopolio del poder es el rechazo y la protesta. Si conceden de antemano cada exigencia israelí (renuncia a la violencia, aceptación de Israel, reconocimiento de todas sus pérdidas), ¿qué van a llevar a la mesa de negociación? Israel tiene la iniciativa, por lo que debiera hacer uso de ella.
Nº 5. El lobby pro-Israel es/no es el culpable. Hay un lobby a favor de Israel en Washington y hace muy bien su trabajo. Quienes afirman que el lobby israelí es injustamente descrito como "demasiado influyente" (una excesiva influencia judía entre bastidores) tienen razón: el lobby de las armas, el lobby petrolero y el lobby bancario han hecho todos ellos mucho más daño a la salud del país. Pero el lobby israelí es influyente de un modo desproporcionado. Si no, ¿por qué una aplastante mayoría de congresistas se pliega ante toda moción a favor de Israel? Una cosa es denunciar la excesiva presión de un lobby y otra bien distinta es acusar a los judíos de "dirigir el país". No debemos autocensurarnos por miedo a que la gente equipare ambas cosas. En palabras de Arthur Koestler: "Este miedo a encontrarse en malas compañías no es una expresión de pureza política; es una expresión de la falta de confianza en uno mismo".
Nº 6. La crítica a Israel está/no está relacionada con el antisemitismo. El antisemitismo es el odio a los judíos, e Israel es un Estado judío, por lo que, naturalmente, algunas críticas que se le hacen tienen una motivación malévola. Ha habido ocasiones en el pasado reciente (particularmente en la Unión Soviética y sus satélites) en las que "antisionismo" ha sido un oportuno sucedáneo para el antisemitismo oficial. Como es lógico, muchos judíos e israelíes no lo han olvidado.
Pero las críticas a Israel, procedentes cada vez más de judíos no israelíes, no están motivadas por el antisemitismo. Y lo mismo sucede con el antisionismo contemporáneo: el propio sionismo ha hecho un largo viaje desde la ideología de sus padres fundadores: hoy pone el acento en reclamaciones territoriales, exclusividad religiosa y extremismo político. Uno puede reconocer el derecho de Israel a existir y, sin embargo, ser un antisionista (o "postsionista"). De hecho, dado el énfasis del sionismo en la necesidad de los judíos de establecer un "Estado normal" propio, la actual insistencia en el derecho de Israel a actuar siguiendo vías "anómalas" porque se trata de un Estado judío sugiere que el sionismo ha fracasado.
Deberíamos tener cuidado con la excesiva invocación del "antisemitismo". Entre la generación más joven de EE UU, por no decir de todo el mundo, crece el escepticismo. Si la crítica al bloqueo israelí de Gaza es potencialmente antisemita, ¿por qué habrían de tomarse en serio otros ejemplos de ese prejuicio? ¿No se habrá convertido el Holocausto solo en otra excusa para el mal comportamiento israelí? Los riesgos que corren los judíos al fomentar esa equiparación no debieran desestimarse.
Junto con los países regidos por los jeques del petróleo, Israel es hoy el mayor lastre estratégico de EE UU en Oriente Próximo. Gracias a Israel estamos en serio peligro de perder a Turquía, una democracia musulmana, ofendida por el trato que recibe de la UE y con un papel crucial en esas regiones. Sin Turquía, EE UU difícilmente alcanzará sus objetivos regionales, ya sea en Irán, Afganistán o en el mundo árabe. Ha llegado el momento de abrirse paso a través de los clichés que rodean a Israel, de tratarle como a un Estado normal y de cortarle el cordón umbilical.

jueves, 22 de octubre de 2009

Honduras: Negociacion y Medios de Comunicacion, un arma de doble filo

No se si estáis siguiendo la situación en Honduras, pero seguro que algo habréis escuchado. Y es que se trata de eso, de hacerse escuchar por encima del otro. Con la “situación” en Honduras llevamos ya desde junio y cada día se parece mas a Pasión de Gavilanes.

Los dos pretendientes (Micheletti y “Mel” Zelaya) están sobre utilizando los medios de comunicación. Ya no sólo que haya mala información y contra información que están haciendo que todos los "informados" europeos y extranjeros en general se pierdan en palabrerias, el problema es que yo creo que a los dos les esta gustando mucho.
Los medios de comunicación dan poder, resaltan lo que dices y se te ve en la tele, que para la política populista en sociedades con poca lectura es perfecto. Pero la capacidad de atención humana es muy limitada, por ello las guerras "duran lo que duran en la tele" y, aunque siga habiendo muertos posteriormente, la guerra "ha terminado" porque no interesa (P ej. Sri Lanka, Uigures en china, Birmania, el Congo...)


 Micheletti y Zelaya están sobre utilizando los medios, y sobre todo Zelaya. Digo sobre todo porque a el no le interesa demasiado. Esta claro que a Micheletti a nivel interno si, pero Zelaya tiene que ser populista internamente y realista externamente; y en este sentido, se esta Chavizando, es decir, esta convirtiéndose el mismo en un personaje mediático que puede tener algo de efecto pero que en Europa odian (resaltar que Chavez sale mas en las teles europeas cuando dice alguna tontería mediática como "aquí ha estado el diablo, huele a azufre" que cuando hace políticas internas para favorecer a los pobres).

Por ello yo me pregunto si salir tanto en la tele, hablando siempre por teléfono, dando miles de entrevistas a todo medio que quiera, y con esos gestos tan populistas durante la negociación como "esto es inaceptable" "esto es un ultraje" no sirvan de mucho. En negociación hay una ley interna que dice que si quieres utilizar la amenaza para negociar tienes que estar seguro de poder utilizarla porque si no lo haces, a la próxima te has cargado tu credibilidad durante todo el proceso negociador. Y justamente eso es lo que les esta pasando a los dos, están perdiendo credibilidad ante la comunidad internacional y eso significa perdida de poder.

Tendrán que reflexionar más en como realizar una negociación. Esta claro que ninguno ha calculado los tiempos, ni los medios, y todo se vuelve en su contra. Cada día los países extranjeros se fían menos de este Mel, y al final de todo, los únicos que los apoyaran serán los primeros que lo hicieron: la oligarquía americana (centro y norte, por que no?) a Micheletti, y el ALBA a Mel. Ahí será cuando le vean los cuernos al toro, porque en ese momento ya no serán Micheletti y Zelaya, sino meros títeres de otros.

Con lo fácil que hubiera sido empezar la negociación diciendo “Honduras tiene un problema, como vamos a solucionarlo?”. Ahora el problema de Honduras se ha dejado de lado por los personalismos e intereses particulares. Ahora el problema no se resolverá nunca y estos dos títeres serán pasto del olvido en cuanto a los periódicos no les interese más.

miércoles, 21 de octubre de 2009

Hablando de seguridad

Hay cosas que la seguridad no puede garantizar porque no está hecha para ello. Y, en verdad, todo depende un poco de la palabra misma. Aunque las palabras sean sólo cosas y no tengan ningún poder (por mucho que se empeñen en esa lucha los de lo “políticamente correcto”) es la definición o la comprensión misma de la palabra lo que limita o amplia su poder, es decir, son las personas que les dan significado e intención las que le dan el poder cuando dicen: “desarrollo”, “seguridad”, “paz” o incluso “negro” o “moro”.

Pero lo que hoy nos ocupa y preocupa es la palabra seguridad y los ejemplos que vemos de su utilización improductiva. La antigua palabra seguridad sólo sirve hoy, como dicen los mexicanos, para dos cosas: para nada y para la pura chingada. Y para que no nos perdamos en el discurso, les voy a poner dos ejemplos y luego volvemos a las derivaciones y elucubraciones hijas del mundo de la opinión, la hipótesis y la deconstrucción.

Primero: la lucha contra el narcotráfico en México. Mientras escuchamos que más y más policías y narcos son arrestados en el país norteamericano, los muertos, los atropellos jurídicos y la inseguridad crecen. Una de las causas (nunca un problema complejo tiene una solución sencilla, por mucho que quiera la “navaja de Occam” ): la propia herramienta del sistema de seguridad, el ejército. Aunque muchos aplaudieran la iniciativa de Calderón de sacar ese ejército de los cuarteles y de las fronteras con Chiapas, para implantar un nuevo cuerpo, fiable y sin contacto con los narcos, el resultado final de esa guerra contra las drogas es que la inexperiencia y las propias dinámicas internas del uso de la fuerza se están volviendo contra ellos. El propio Fox, reconoció en Agosto que el ejército debiera volver a los cuarteles, el nuevo proyecto de doña Benita Ferrero-Waldner es llevar un grupo de expertos a México para la reforma del sector de la seguridad (SSR en sus siglas en inglés) y no hablemos de la pobre indígena detenida en 2006, Jacinta Francisco Marcial, por y para personas que no son policías preparados, y que gracias a la labor internacional de Amnistía fue liberada en Agosto de este año. Todo esto creo que son buenos ejemplos de que la metodología implementada no ha cumplido el objetivo de garantizar la seguridad de la población.

Segundo: Israel contra Hamas. El gasto militar de Israel asciende al 7,3% de su PIB, el uso de los tanques mejores preparados para Oriente medio, las armas más inteligentes o las mayores armas de destrucción psicológica (cortes de luz, bloqueo/estrangulación económica, bombardeos indiscriminados) no han acabado con Hamas, y la población; mientras que la población y sus políticos siguen viviendo en una paranoia continua de inseguridad. Aunque se puedan poner muchos más ejemplos no creo que haga falta decir que la propia guerra primero contra la OLP y luego contra Hamas está acabando con la propia Israel. Aquí podríamos poner algún ejemplo de la lucha contra el terrorismo de nuestro afamado Bush hijo, pero creo que el discurso ya está lo suficientemente manido.

Tercero y último: ¿alguien ha llegado a creerse alguna vez que unas fragatas en Gibraltar o un muro que atraviese todo el desierto fronterizo entre EEUU y México puede acabar realmente con la inmigración?.

Como puede comprobarse no se ha debatido en ningún momento sobre los objetivos, sólo los métodos. Y es que aquí está la gracia del discurso, y donde se debe atacar cuando nos enfrentamos en debates ideológicos (hacer cambiar de opinión o ideología es proselitismo y eso ya lleva intentándolo la Iglesia desde hace mucho), en el método.

Aquí es donde algunos listos, principalmente norteños (noruegos y suecos) han empezado a hablar de lo que se conoce como Seguridad Humana. La seguridad humana podría ser un pleonasmo, pero por eso mismo se convierte en crítica: la seguridad nunca ha estado centrada en la población sino en la defensa de los intereses y del propio Estado. Y es por eso mismo que entra en contradicción.

Por ello surge esta teoría de la seguridad humana, donde, aunque parezca muy simple, la seguridad se centra en el ser humano, como debe de ser. Es más, para que se compruebe la sencillez del asunto, todo surgió con un informe del PNUD en 1994 que rezaba que no puede haber seguridad sin desarrollo ni desarrollo sin seguridad (el informe recogía muchos datos del maravilloso grupo que ha tenido la ONU en Colombia). Parece que todo el párrafo dice cosas que son en botella y blancas, pero es que la dura realidad y la crítica es esa, que ni la segunda guerra mundial ni ninguna de las guerras ha “protegido a nadie”. Y que Carl Von Clausewitz, famoso autor de “De la Guerra”, ha muerto.

La pobre seguridad humana está comenzando y como todo nacimiento es bastante duro. Todo esto no quita que tengamos que alabar que el Programa de Ayuda Especial (PAE) al Líbano sea la primera misión española íntegramente pensada bajo la “ideología” de la seguridad humana (aunque luego haya críticas): responsabilidad de proteger, auspiciada bajo un mandato de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), con un componente militar para sus labores específicas de vigilancia y desminado, apoyado por un programa de cooperación al desarrollo y una labor de construcción del Estado (la más difícil y a la que a Moratinos le ha costado más críticas por reunirse con miembros de Hezbollah). Aunque pueda tener todas las críticas que el PP o cualquiera quiera, es más una cuestión de implementación que de planteamiento.

Y al final toda esta parrafada empieza a cobrar algo de forma: la(s) mision(es) en Afganistán, un sitio donde luchan estos dos diferentes conceptos de seguridad pero donde, como todos quieres utilizar las mismas palabras bonitas, todo deja de perder su significado. Y es que en Afganistán hay tres misiones y no una:

La misión de la ONU UNAMA de asistencia, con programas de desarrollo llevados por el PNUD, asistencia a los refugiados (ACNUR) y demases.

La misión de la UE EUPOL de preparación de las fuerzas de seguridad afganas, para que ellos se puedan llegar a proteger así mismos.

Y la famosa ISAF International Security Asisstance Force (toma ya). Una fuerza de la OTAN con carácter ofensivo para acabar con el terrorismo (y atención que digo ofensivo para criticar que ellos se consideran una organización defensiva). Vamos a ver. La OTAN es una organización basada en los principios más realistas (la escuela, no me refiero a la realidad) de las Relaciones Internacionales de la Guerra Fría, utilizada para combatir una ideología/metodología, el terrorismo, a base de cazas, tanquetas y bonbardeos.

Por mucho que se quiera implantar un mínimo de planteamiento de seguridad humana en la región por parte de la UE y la ONU, esa misión de la OTAN ya ha arruinado a base de muertos afganos, inseguridad y falta de desarrollo y de cumplimiento de la palabra cualquier éxito futuro. Creo que de esto es un buen reflejo las propias palabras de un talibán en Afganistán que salió de las entrevistas de David Berian de El País:

"Cuando llegué a Herat, yo no era bienvenido. El 85% de la gente apoyaba al Gobierno y a los extranjeros. Tenían fe en ellos, en su promesa de reconstrucción, de seguridad, de respeto hacia nuestra cultura. Poco a poco se dieron cuenta de que no era así. Empezaron a matar a inocentes con sus bombardeos y a promover el cristianismo. No ha habido reconstrucción y no hay seguridad. La gente no puede andar por los caminos sin que le roben. Ahora el 85% de la gente nos apoya a nosotros".

Si a alguien no le ha quedado claro lo que he dicho, que escuche la entrevista a Carme Chacón en TVE el 12 de Octubre. Aquí un extracto de El País:

La ministra de Defensa, Carme Chacón, ha afirmado este lunes que la situación en Afganistán ha llegado a un "punto de inflexión" que requiere "no sólo una solución militar, sino también política y social".(...) Para Chacón, la misión en Afganistán tiene un objetivo "claro", y es que los afganos "puedan hacerse, cuanto antes, los dueños de su propio país y puedan administrar las riendas de su destino y de su seguridad".

Espero que te hagan caso no sólo en España sino en otras organizaciones internacionales donde los países socialistas son minoría.

viernes, 8 de mayo de 2009

TransmisionHorizontaldelConocimiento Sociedad Ilimitada THC*SI VUELVE 2 años después

Hoy a 8 de mayo del 2009, la noFundación THC*SI vuelve a abrir sus puertas a comentarios, percepciones, significaciones e información HORIZONTAL. Desde Bruselas y con más amor...

lunes, 9 de julio de 2007

The myopic approach to the occupied territories04

By Ruth Hanau Santini EUOBSERVER / COMMENT -

The deteriorating and explosive situation in the occupied territories requires a long-term, strategic multilateral approach, as opposed to merely tactical devices aimed at divide and rule between a Fatah-controlled (for now) civilised West Bank, and a Hamastan, on its way to becoming or being perceived as a rogue territory, outside international control.

Some soul-searching on Europe's side is an indispensable precondition to devise sustainable and consistent strategies. Firstly, the legitimacy and efficacy of the Quartet was put to a serious test not just by events on the ground, but by internal criticism such as that voiced by former UN Middle East envoy Alvaro De Soto. One way to bridge the credibility gap would consist of enlarging the diplomatic team, working more closely with Egypt, Jordan and Saudi Arabia. Not only are these Arab states legitimate stakeholders in the region's stability, but they have shown a willingness to play a more active role in conflict resolution: last February Saudi Arabia compelled Fatah and Hamas to strike a deal to create a national unity government, while last week the three countries participated in a conference with Mr Abbas and Israeli PM Olmert. This could provide a sense of ownership among Arab populations in the stakes involved in this crisis' resolution. By no means, however, this should be seen as a form of Western disengagement, with Arab countries taking off some of the burden from the US and Israel, as some commentators in Washington wish for.Rethinking the basic tenetsIn terms of roles played by the main international players, the EU needs to re-focus the correspondence between its stated interests in the Middle East and the policies it has adopted since 2006, when the Quartet started losing its legitimacy as honest broker in the conflict. If European countries want to be seen at least as intelligent payers, they must rethink the basic tenets characterizing their relations with Hamas. The grass-roots nature of this political movement has to be acknowledged, together with the recognition that in recent years Hamas has shown restraint and pragmatism. On the one hand, since the 2005 Cairo declaration, namely, the movement has avoided suicide terrorist attacks against Israel. On the other, it has participated in municipal and national elections and asked Fatah, which declined in the hope that the boycotted Hamas-led government would collapse, to establish a national unity government after the electoral victory in January 2006. By talking to Hamas, the EU would overcome the current impasse whereby one of its missions, EUBAM Rafah, is unable to operate without a Palestinian unity government - given that Gaza is under the direct control of Hamas -, while the other, EUPOL COPPS in Ramallah, can operate only in the absence of such a government as the area falls under the control of internationally-recognized Fatah-led emergency government.Secondly, the EU should come up with clear-cut aims, differentiating the time horizon for their pursuit. By so doing, Brussels would be in a position to advance a comprehensive strategic vision to the international community. The different political objectives should combine in the short-term political stabilization and humanitarian relief, both in the West Bank and Gaza, institution-building and good governance-inspired reforms in the medium-term, as the EU did with some success between 2001 and 2005, and democracy promotion as a long-term objective. In terms of the first objective, since Hamas' electoral victory and the ensuing adoption of economic sanctions, the EU has, quite paradoxically, increased by a third its humanitarian aid (totalling EUR 700 million in 2006) at the expense of development aid. While this has avoided a major humanitarian catastrophe, with the Temporary International Mechanism keeping one-third of Gazans afloat, the same policy has had perverse effects. Being unable to deliver public goods and having to rely on international assistance for basic services, the legitimacy and accountability of the Palestinian Authority (PA) has reached an all-time low, with 40% of Palestinians declaring themselves in favour of dismantling the PA, and thesame proportion supporting the establishment of a confederation with Jordan.The traditional EU focus on institution-building has since 2006 been marginalized, with even the most evident European presence there, the borders' control mission EUBAM Rafah and the police training mission EUPOL COPPS, having become almost irrelevant due to frequent Israeli security concerns which allowed EUBAM to operate only for 40% of the time.Long-term commitmentEU-pushed measures aimed at improving governance in the PA, by tying financial assistance to reforms in the judicial, fiscal, executive and administrative domains, which were bearing fruit, came to a grinding halt last year.Hence, the EU should first reformulate its views and priorities within the Quartet, using the current impasse in the territories as a window of opportunity for agreeing a different agenda with the US for the way forward. The main issues the EU should press ahead for are an engagement strategy with moderate Hamas members, pressures on Israel to deliver some of the basic commitments it has assumed under the Quartet-established conditions - increasing the freedom of movement, giving back all Palestinian tax revenues and committing itself to a calendar for concrete progress in negotiations. In a second stage, Brussels could reformulate a comprehensive strategy comprising relief efforts, institution-building tasks as well as the promotion of good governance. It is time for European countries to voice not just their concern, but their commitment to be major players with a long-term vision in mind for the Middle East. Given the poor credibility and all-time low success rate of our transatlantic partner in the region, conditions are propitious to subordinate our alliance concerns in order to realise our ambition to act as a responsible and capable player.

The writer is visiting fellow at the Centre for European Policy Studies