miércoles, 14 de marzo de 2007

Buteflika despliega el protocolo para superar tensiones en la visita del Rey
El presidente argelino alaba a Zapatero y omite toda referencia al contencioso del Sáhara
PERU EGURBIDE, El Pais- Argel - 14/03/2007

La visita de los Reyes a Argelia discurrió ayer en un ambiente relajado, inequívocamente positivo, que contrasta con las tensiones suscitadas en el país vecino por el desarrollo de la posición española sobre el conflicto de Sáhara. El presidente, Abdelaziz Buteflika, se empeñó en lograr ese objetivo, hasta el punto de que no hizo ni una alusión pública al conflicto base de las diferencias. Don Juan Carlos reiteró la posición española con palabras agradables para los anfitriones y éstos se esforzaron por sacar la subida de los precios del gas del contexto de esta visita.
El acto central discurrió en el mismo salón del Palacio del Pueblo donde, el pasado 12 de diciembre, Buteflika despidió a Zapatero con un insólito brindis en el que apeló a las responsabilidades coloniales de España para reclamarle un apoyo más decidido a la autodeterminación del Sáhara. Ayer, y aunque los síntomas del malestar de la dirección argelina se habían hecho más evidentes después de que, la semana pasada, el presidente del Gobierno español lanzara un llamamiento desde Rabat al Frente Polisario y a Argelia para que dialoguen con Marruecos sobre la base de una propuesta de autonomía que excluye la independencia de la ex colonia, Buteflika consumió los siete folios de su discurso, las únicas palabras públicas que pronunciará durante esta visita, sin aludir siquiera al contencioso de referencia.
Incluso recordó "con placer" el paso de su "amigo" Zapatero por Argel, y los "resultados importantes" que produjo, sobre todo "la confirmación del diálogo político de calidad" entre los dos países y la consolidación de la voluntad común de reforzar las relaciones económicas.
Un dirigente argelino que asistía al almuerzo oficial consideró que el silencio del presidente sobre el conflicto que envenena las relaciones de España con Marruecos y Argelia podía ser interpretado como un gesto de deferencia al Rey, que no pisaba Argel desde hace 24 años, o como una deferencia hacia un jefe de Estado que tampoco tiene en sus manos las riendas de la política española.
El ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, opinó, en cambio, que Buteflika no había hablado del tema porque no tenía nada nuevo que añadir a la posición de Argelia, bien conocida, sobre todo desde el brindis de diciembre. También la posición española era notoria, pero el Rey la reiteró en su intervención, con términos casi idénticos a los del comunicado hispano-marroquí de la semana pasada. España estima "urgente" una solución política justa, duradera y mutuamente aceptable para el Sáhara, negociada entre las partes en el marco de Naciones Unidas, que "asegure el principio de autodeterminación", según se dijo en Rabat, o que "prevea la libre autodeterminación", según expuso el Rey en Argelia.
No reiteró, en cambio, el "interés" expresado por Zapatero hacia la propuesta autonómica marroquí, lo que convierte a la posición española en plenamente aceptable para Argelia, dado que las diferencias surgen del hecho de que España dé por buena la oferta marroquí de que los saharauis se autodeterminen a través de una autonomía consensuada.
Moratinos puntualizó que la propuesta de Marruecos es para España sólo una más, "como la que puede hacer cualquiera", y dijo que corresponde a las partes aceptarla o rechazarla. También aseguró que en la entrevista de más de una hora que mantuvieron el Rey y el presidente argelino se había hablado abiertamente de este contencioso, para manifestar una voluntad común de que lo importante es fomentar el diálogo entre el Polisario y Marruecos.
Buteflika, que reconoció que había "querido ceder a las exigencias del protocolo", tampoco se refirió a otro tema importante para las relaciones bilaterales, como es el de la energía. Sí lo hizo el Rey, que elogió a Argelia como "un suministrador sereno y fiable", pocas horas después de que el ministro argelino de la Energía, Chakib Khalil, hiciera público por sorpresa que la estatal argelina Sonatrach negocia un aumento de los precios que carga a Gas Natural.
Khalil quiso reunirse ayer con los periodistas españoles para asegurarles que ese anuncio no tenía nada que ver con la visita de los Reyes, sino que se refiere a una negociación iniciada hace dos años, que, además de los precios, abarca elementos tan diversos como la entrada en funcionamiento, prevista para 2009, del primer gasoducto directo entre Argelia y España, la pretensión de Sonatrach de comercializar directamente su gas en el mercado español o el deseo de Gas Natural de participar en el gasoducto.
El ministro aseguró que la empresa española ha tomado ya una participación del 10% en Sonatrach, para lo que ésta le va a ceder 800 millones de metros cúbicos en el nuevo gasoducto, ya que hay que tener gas para ser accionista de la estatal argelina. Gas Natural está a la espera de recibir formalmente la oferta.

Fin de la política
Los aspectos más políticos de la primera visita de los Reyes de España a Argelia en 24 años se saldaron ayer, y no es probable que tengan oportunidad de replantearse en las aproximadamente 48 horas que durará todavía la gira. El almuerzo oficial de ayer fue la única ocasión de intercambiar palabras en público que incluye el programa de la visita.
Las entrevistas formales de don Juan Carlos y Buteflika han concluido también, aunque es probable que el presidente argelino acompañe a los Reyes a Orán el jueves y que puedan seguir conversando durante la jornada.
Tampoco hay mucho margen para que el ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, se entreviste con el Gobierno argelino, ya que hoy acompaña a los Reyes en una visita a un oasis del desierto que durará todo el día. Mañana, el acto central de la jornada es un foro empresarial donde se trata de potenciar las relaciones económicas.

martes, 13 de marzo de 2007

Noticia del dia

Sudán, impune
(editorial de El Pais)

El informe de los expertos del Consejo de Derechos Humanos de la ONU divulgado ayer confirma lo que se sabe desde hace años, pero nadie impide: que el Gobierno sudanés no sólo no protege a la población de Darfur de las atrocidades que viene sufriendo desde hace cuatro años, sino que él mismo ha orquestado y participa en los crímenes de guerra y contra la humanidad que se vienen cometiendo en la región más occidental del país africano, y que Estados Unidos califica abiertamente de genocidio.
Darfur es uno de los más siniestros episodios contemporáneos de vulneración masiva de los derechos humanos elementales, con el agravante de que se perpetra en la impunidad más absoluta y con la manifiesta pasividad de las potencias democráticas occidentales. Las aberraciones de Darfur (violaciones sistemáticas, incendios de cosechas y viviendas, saqueos de propiedades, torturas a gran escala, todo ello documentado pese a la catarata de impedimentos de Jartum) ocurren en un territorio misérrimo del tamaño de Francia. Han muerto por ellas alrededor de un cuarto de millón de personas y más de dos millones han tenido que huir de sus chozas desde que, a comienzos de 2003, las tribus negras de origen africano se alzaran contra la opresión histórica del Gobierno mayoritariamente árabe de Sudán.
El dictador y presidente Omar al Bachir no sólo ha impedido a la ONU que investigue desde dentro estos crímenes cometidos por su Gobierno y sus aliados sobre el terreno, sino que tiene a gala no entregar a la Corte Penal Internacional a ningún sudanés reclamado por ello. Recientemente, la CPI ha citado como sospechosos de atrocidades al que fuera ministro encargado de Darfur y a un jefe de las milicias árabes que ejecutan con ayuda del Ejército sudanés los designios de Jartum.
El impune Gobierno sudanés no se limita a boicotear a los tribunales internacionales, pese a que una resolución del Consejo de Seguridad de hace dos años le obliga a cooperar con la CPI. También ha vetado la presencia en su país de los expertos de la ONU que han elaborado el informe sobre derechos humanos divulgado ayer, a los que en diciembre prometió visados para llegar a Darfur. Y Al Bachir, con la complicidad manifiesta de Pekín y Moscú, que tienen crecientes intereses económicos en el país africano, ha conseguido impedir hasta ahora el despliegue en Darfur de una fuerza seria de interposición de la ONU, que sustituya al contingente ceremonial africano incapaz de ejercer la más mínima autoridad en la región devastada. Un sonrojante récord de infamia, que no afecta tan sólo a Sudán, sino a la entera comunidad internacional que no hace nada serio para impedirlo.
Hay un niño en la calles:
En Basora
En Yenín
En Sarajevo
En Darfur
En Madrid

Y una aleación de metal de 37 mm.
Le cruza la cara
Como una lágrima
Es un niño que canta al sol grande
Que juega con las piedras
Y los números de la rayuela
Números: víctima 37
1, 3, 7, cielo
Era un niño que fue su padre y su abuelo
Un sueño predeterminado y abstracto
Un revolcón que le hizo
Para que otro humano lo matase
Será el niño-sueño que en mi mente
Mató a la Verdad la Ciencia y el Hombre
Una estrella más
Un sueño incompleto
Pero Será-Era-Es-Hay el niñojaguar
Que con sus zarpas
Expulsa[rá] a la
Verdad—guerra
Ciencia—arma
Hombre—asesino
De mi mente-corazón-voluntad (xin)

lunes, 12 de marzo de 2007

Noticia del dia

"At War in the Fields of the Lord: The Best Chance for Peace in Uganda", Ryan Gosling and John Prendergast on ABC News Online
1 March 2007ABC News Online
Here in northern Uganda, we are surrounded by stories of redemption and transformation.
A headmaster of a local school in Gulu tells us the story of a former abducted child soldier who escaped from captivity with the brutal Lord's Resistance Army rebel militia. He stood up one day in class and attacked the boy sitting next to him, announcing that he had killed 82 people when he was with the LRA, and it was time for number 83. After he was restrained, the headmaster handled him gently, sent him to a local group for counseling, and he is now enrolled in high school with the intention of eventually going to college.
This optimism is one side of northern Uganda. Having weathered 20 years of a predatory cultlike rebellion by the LRA's messianic leader, Joseph Kony, a peace process has unfolded over the past six months that has yielded a cease-fire, which in turn has allowed the 1.7 million people made homeless by the conflict to begin to dream of going home.
Business is picking up, people are venturing outside the displaced camps, which residents sometimes call concentration camps, and the proverbial phoenix is rustling in the ashes, with every intention of rising again.
But there is another, darker side of northern Uganda. The peace process is foundering, and radio intercepts indicate that the LRA is preparing to go back to war. The result will be catastrophic for a place that already has one of the highest child abductee rates in the world.
The word "terrorism" is used loosely by governments around the globe. In northern Uganda, touring through displaced camps and centers for war-affected children, we hear story after story of spectacular violence, the aim of which can only be to terrorize.
"We are awaiting death," one young man in a displaced camp told us. "Will it be the LRA or hunger that takes us?" A young woman in the camp who had escaped from her abductors asked us, "What level of suffering do we have to experience before you come to help us?"
Although the U.S. government hasn't paid much attention to this conflict, ordinary Americans have. When they learn about what is going on, their reactions are swift and compassionate.
Our traveling companion, writer Jimmie Briggs, wrote an e-mail this week to a few people back in the United States describing the plight of Joyce, a 3-year-old girl who had been rolled in a carpet and thrown into a burning car by the LRA. She suffered painful third-degree burns over 80 percent of her tiny body. Within a day, recipients of the message had arranged free medical care at UCLA, plane tickets and a variety of other things in response to Joyce's pain.
In the same vein, three college kids from San Diego took a video camera and went on a journey to Africa that eventually landed them in northern Uganda. They were overwhelmed by the phenomenon of "night commuters," tens of thousands of boys and girls who would trek for miles every evening from their homes to sleep in the streets of town centers to avoid being abducted by the LRA and used as child soldiers or concubines. The three students made a documentary called "Invisible Children,"fanning out all across the United States showing their movie at any college or church that would have them. Their effort has spawned a mini-movement of college students across the country who have dedicated themselves to helping make the lives of the kids in northern Uganda a little better.
Though crucial, it isn't enough just for American citizens -- whether college students, churchgoers or Hollywood actors -- to send aid and moral support. The U.S. government must step up and respond to this moral outrage by making peace efforts more effective than they currently are. The missing ingredients in the current process are leverage with the parties and a focus on the real security issues that sustain the rebellion. U.S. engagement could make a huge difference in the lives of millions of Ugandans.
We don't have to send U.S. troops or billions of dollars in aid. Dispatching a senior American diplomat -- with the blessing of the White House -- to work all the issues necessary to end the conflict would give the Ugandan president a peace partner that would help motivate him in the peace process, and give the LRA the confidence that its adherents wouldn't be hunted as terrorists if they signed and implemented a peace deal.
A 20-year war won't be easy to resolve, especially with a killer like Joseph Kony at the helm. But this is the best chance the people of northern Uganda have had for peace in two decades. The woods will be set on fire again if the LRA abandons the cease-fire. The extreme suffering of northern Uganda's children is a 911 call. The United States must respond.
Ryan Gosling, nominated for an Academy Award for his performance in "Half Nelson," plans to make a movie about northern Uganda. John Prendergast, senior adviser at the International Crisis Group, is co-founder of the Enough Campaign. The two visited Uganda in February 2007.

Publicado por International Crisis Group

Las manifestaciones y la Cultura del Diálogo

Carta a Alec Reid en respuesta a su entrevista en El País del lunes 20 de Noviembre del 2006 (o 20-N)
Aún no se había acabado el mundo
Ni las páginas del diario
Cuando los dinosaurios comían cuerpos tristes
Y nos envolvía tanto el miedo
Que se te morían antes las entrañas
Aún alguno recuerda
Montjuic enorme como un gigante
Escupiendo cañonazos
Sobre Barcelona

…y cómo cambian las caras
y tan poco la vida…

Y así son los años de sangre
A base de bombazos en Madrid
Hasta que uno tuviera que salir
Volando sobre los edificios
Y así se formaron las palabras
Llenas de sangre
Desde el Santo Oficio
Hasta la Brigada Comunismo

Es que estas españas es asín
A golpe de tambor de hojalata
“falta una cultura del diálogo”
dice hoy Reid en El País
entonces recuerdo cómo
esta sangrante y deforme cara
quiso ser cabeza y no fue
más que pie
y como un niño rabioso
se dedico a pisar
piso a los suyos por una nacionalidad
y a los suyos por una religión
piso a todos los que se quisieron bañar
piso a todos los cuentos que no comprendía
piso a la mujer y la puso más abajo
si podía
hasta donde sólo pudiera estar
bocarriba
intentó pisar a todos
pero sólo pudo pisarse a sí misma
Y ahora llena de cicatrices
Te entrega, esta cara sin rostro,
Un susurro del bosque
De lo que hablan sus árboles
(los pintados y los que no)
con la lluvia de mañana
Te entrega su dolor
Porque ya no sabe qué hacer con él
Con esos ojitos moraos de tanto sufrir
Te regala su gran secreto, irlandés
Y es que españa no sabe hablar
Porque siempre le gritó a todo el mundo
Y a base de calumnias y zaplanerías
Han ido muriendo las verdades y conceptos
Y ya sólo quedan palabras vacías
Pero qué íbamos a hacer
Si nos pasamos 500 años
Borrándole el color al nahuált
¿cómo se puede retroceder el río de sangre?
¿Cómo se puede asumir tanto dolor?
Yo observo, que desde la duda
Sale el coraje
La fuerza abrumadora de la pregunta
Por ello, sacúdenos como un viejo sócrates
Sacude a España y la Historia
Para recoger las lágrimas de sus hijas
Sacude sus leyendas y preceptos morales
Hasta que encuentres el pasado susurro
Que no escucha nadie
Para desde lo más profundo
Llevarnos a la conversación
Más directa y sincera
Con nosotros mismos
Para desde el dolor y el amor
Poder construirnos
Sin necesidad de violencia
Ayúdanos a sentirnos
Y poder caminar, juntos,
una nueva era