martes, 13 de marzo de 2007

Noticia del dia

Sudán, impune
(editorial de El Pais)

El informe de los expertos del Consejo de Derechos Humanos de la ONU divulgado ayer confirma lo que se sabe desde hace años, pero nadie impide: que el Gobierno sudanés no sólo no protege a la población de Darfur de las atrocidades que viene sufriendo desde hace cuatro años, sino que él mismo ha orquestado y participa en los crímenes de guerra y contra la humanidad que se vienen cometiendo en la región más occidental del país africano, y que Estados Unidos califica abiertamente de genocidio.
Darfur es uno de los más siniestros episodios contemporáneos de vulneración masiva de los derechos humanos elementales, con el agravante de que se perpetra en la impunidad más absoluta y con la manifiesta pasividad de las potencias democráticas occidentales. Las aberraciones de Darfur (violaciones sistemáticas, incendios de cosechas y viviendas, saqueos de propiedades, torturas a gran escala, todo ello documentado pese a la catarata de impedimentos de Jartum) ocurren en un territorio misérrimo del tamaño de Francia. Han muerto por ellas alrededor de un cuarto de millón de personas y más de dos millones han tenido que huir de sus chozas desde que, a comienzos de 2003, las tribus negras de origen africano se alzaran contra la opresión histórica del Gobierno mayoritariamente árabe de Sudán.
El dictador y presidente Omar al Bachir no sólo ha impedido a la ONU que investigue desde dentro estos crímenes cometidos por su Gobierno y sus aliados sobre el terreno, sino que tiene a gala no entregar a la Corte Penal Internacional a ningún sudanés reclamado por ello. Recientemente, la CPI ha citado como sospechosos de atrocidades al que fuera ministro encargado de Darfur y a un jefe de las milicias árabes que ejecutan con ayuda del Ejército sudanés los designios de Jartum.
El impune Gobierno sudanés no se limita a boicotear a los tribunales internacionales, pese a que una resolución del Consejo de Seguridad de hace dos años le obliga a cooperar con la CPI. También ha vetado la presencia en su país de los expertos de la ONU que han elaborado el informe sobre derechos humanos divulgado ayer, a los que en diciembre prometió visados para llegar a Darfur. Y Al Bachir, con la complicidad manifiesta de Pekín y Moscú, que tienen crecientes intereses económicos en el país africano, ha conseguido impedir hasta ahora el despliegue en Darfur de una fuerza seria de interposición de la ONU, que sustituya al contingente ceremonial africano incapaz de ejercer la más mínima autoridad en la región devastada. Un sonrojante récord de infamia, que no afecta tan sólo a Sudán, sino a la entera comunidad internacional que no hace nada serio para impedirlo.
Hay un niño en la calles:
En Basora
En Yenín
En Sarajevo
En Darfur
En Madrid

Y una aleación de metal de 37 mm.
Le cruza la cara
Como una lágrima
Es un niño que canta al sol grande
Que juega con las piedras
Y los números de la rayuela
Números: víctima 37
1, 3, 7, cielo
Era un niño que fue su padre y su abuelo
Un sueño predeterminado y abstracto
Un revolcón que le hizo
Para que otro humano lo matase
Será el niño-sueño que en mi mente
Mató a la Verdad la Ciencia y el Hombre
Una estrella más
Un sueño incompleto
Pero Será-Era-Es-Hay el niñojaguar
Que con sus zarpas
Expulsa[rá] a la
Verdad—guerra
Ciencia—arma
Hombre—asesino
De mi mente-corazón-voluntad (xin)

lunes, 12 de marzo de 2007

Noticia del dia

"At War in the Fields of the Lord: The Best Chance for Peace in Uganda", Ryan Gosling and John Prendergast on ABC News Online
1 March 2007ABC News Online
Here in northern Uganda, we are surrounded by stories of redemption and transformation.
A headmaster of a local school in Gulu tells us the story of a former abducted child soldier who escaped from captivity with the brutal Lord's Resistance Army rebel militia. He stood up one day in class and attacked the boy sitting next to him, announcing that he had killed 82 people when he was with the LRA, and it was time for number 83. After he was restrained, the headmaster handled him gently, sent him to a local group for counseling, and he is now enrolled in high school with the intention of eventually going to college.
This optimism is one side of northern Uganda. Having weathered 20 years of a predatory cultlike rebellion by the LRA's messianic leader, Joseph Kony, a peace process has unfolded over the past six months that has yielded a cease-fire, which in turn has allowed the 1.7 million people made homeless by the conflict to begin to dream of going home.
Business is picking up, people are venturing outside the displaced camps, which residents sometimes call concentration camps, and the proverbial phoenix is rustling in the ashes, with every intention of rising again.
But there is another, darker side of northern Uganda. The peace process is foundering, and radio intercepts indicate that the LRA is preparing to go back to war. The result will be catastrophic for a place that already has one of the highest child abductee rates in the world.
The word "terrorism" is used loosely by governments around the globe. In northern Uganda, touring through displaced camps and centers for war-affected children, we hear story after story of spectacular violence, the aim of which can only be to terrorize.
"We are awaiting death," one young man in a displaced camp told us. "Will it be the LRA or hunger that takes us?" A young woman in the camp who had escaped from her abductors asked us, "What level of suffering do we have to experience before you come to help us?"
Although the U.S. government hasn't paid much attention to this conflict, ordinary Americans have. When they learn about what is going on, their reactions are swift and compassionate.
Our traveling companion, writer Jimmie Briggs, wrote an e-mail this week to a few people back in the United States describing the plight of Joyce, a 3-year-old girl who had been rolled in a carpet and thrown into a burning car by the LRA. She suffered painful third-degree burns over 80 percent of her tiny body. Within a day, recipients of the message had arranged free medical care at UCLA, plane tickets and a variety of other things in response to Joyce's pain.
In the same vein, three college kids from San Diego took a video camera and went on a journey to Africa that eventually landed them in northern Uganda. They were overwhelmed by the phenomenon of "night commuters," tens of thousands of boys and girls who would trek for miles every evening from their homes to sleep in the streets of town centers to avoid being abducted by the LRA and used as child soldiers or concubines. The three students made a documentary called "Invisible Children,"fanning out all across the United States showing their movie at any college or church that would have them. Their effort has spawned a mini-movement of college students across the country who have dedicated themselves to helping make the lives of the kids in northern Uganda a little better.
Though crucial, it isn't enough just for American citizens -- whether college students, churchgoers or Hollywood actors -- to send aid and moral support. The U.S. government must step up and respond to this moral outrage by making peace efforts more effective than they currently are. The missing ingredients in the current process are leverage with the parties and a focus on the real security issues that sustain the rebellion. U.S. engagement could make a huge difference in the lives of millions of Ugandans.
We don't have to send U.S. troops or billions of dollars in aid. Dispatching a senior American diplomat -- with the blessing of the White House -- to work all the issues necessary to end the conflict would give the Ugandan president a peace partner that would help motivate him in the peace process, and give the LRA the confidence that its adherents wouldn't be hunted as terrorists if they signed and implemented a peace deal.
A 20-year war won't be easy to resolve, especially with a killer like Joseph Kony at the helm. But this is the best chance the people of northern Uganda have had for peace in two decades. The woods will be set on fire again if the LRA abandons the cease-fire. The extreme suffering of northern Uganda's children is a 911 call. The United States must respond.
Ryan Gosling, nominated for an Academy Award for his performance in "Half Nelson," plans to make a movie about northern Uganda. John Prendergast, senior adviser at the International Crisis Group, is co-founder of the Enough Campaign. The two visited Uganda in February 2007.

Publicado por International Crisis Group

Las manifestaciones y la Cultura del Diálogo

Carta a Alec Reid en respuesta a su entrevista en El País del lunes 20 de Noviembre del 2006 (o 20-N)
Aún no se había acabado el mundo
Ni las páginas del diario
Cuando los dinosaurios comían cuerpos tristes
Y nos envolvía tanto el miedo
Que se te morían antes las entrañas
Aún alguno recuerda
Montjuic enorme como un gigante
Escupiendo cañonazos
Sobre Barcelona

…y cómo cambian las caras
y tan poco la vida…

Y así son los años de sangre
A base de bombazos en Madrid
Hasta que uno tuviera que salir
Volando sobre los edificios
Y así se formaron las palabras
Llenas de sangre
Desde el Santo Oficio
Hasta la Brigada Comunismo

Es que estas españas es asín
A golpe de tambor de hojalata
“falta una cultura del diálogo”
dice hoy Reid en El País
entonces recuerdo cómo
esta sangrante y deforme cara
quiso ser cabeza y no fue
más que pie
y como un niño rabioso
se dedico a pisar
piso a los suyos por una nacionalidad
y a los suyos por una religión
piso a todos los que se quisieron bañar
piso a todos los cuentos que no comprendía
piso a la mujer y la puso más abajo
si podía
hasta donde sólo pudiera estar
bocarriba
intentó pisar a todos
pero sólo pudo pisarse a sí misma
Y ahora llena de cicatrices
Te entrega, esta cara sin rostro,
Un susurro del bosque
De lo que hablan sus árboles
(los pintados y los que no)
con la lluvia de mañana
Te entrega su dolor
Porque ya no sabe qué hacer con él
Con esos ojitos moraos de tanto sufrir
Te regala su gran secreto, irlandés
Y es que españa no sabe hablar
Porque siempre le gritó a todo el mundo
Y a base de calumnias y zaplanerías
Han ido muriendo las verdades y conceptos
Y ya sólo quedan palabras vacías
Pero qué íbamos a hacer
Si nos pasamos 500 años
Borrándole el color al nahuált
¿cómo se puede retroceder el río de sangre?
¿Cómo se puede asumir tanto dolor?
Yo observo, que desde la duda
Sale el coraje
La fuerza abrumadora de la pregunta
Por ello, sacúdenos como un viejo sócrates
Sacude a España y la Historia
Para recoger las lágrimas de sus hijas
Sacude sus leyendas y preceptos morales
Hasta que encuentres el pasado susurro
Que no escucha nadie
Para desde lo más profundo
Llevarnos a la conversación
Más directa y sincera
Con nosotros mismos
Para desde el dolor y el amor
Poder construirnos
Sin necesidad de violencia
Ayúdanos a sentirnos
Y poder caminar, juntos,
una nueva era

domingo, 11 de marzo de 2007

Noticia del dia

REPORTAJE
Flores en el muro de Nicosia
La demolición de un muro simbólico devuelve la esperanza de la reunificación de Chipre
JUAN CARLOS SANZ (ENVIADO ESPECIAL) - Nicosia - 11/03/2007


Muchos paseantes tomaban helados ayer en el extremo norte de la calle de Ledra de Nicosia mientras el eco de la llamada al rezo llegaba desde una mezquita turcochipriota. La aséptica mampara de metacrilato que sustituye desde el viernes al antiguo muro de cemento se ha convertido en la principal atracción del fin de semana a ambos lados de la dividida capital de Chipre. Pero ya no quedan cascotes que llevarse como souvenir. El Ayuntamiento grecochipriota de Nicosia se apresuró a despejar la zona y a colocar maceteros con flores al pie de la garita donde, sin perder la compostura, un centinela de la Guardia Nacional explica a los visitantes dónde se ocultaban las tropas turcas. Mas allá, Ledra es una calle fantasma.
"Cuando el muro empezó a caer una vecina me llamó por teléfono aterrorizada para preguntarme: '¿Qué detendrá ahora los tanques turcos?". Eleni Mavrou, la primera alcaldesa en la historia de Nicosia -"de la mitad de la capital", puntualiza-, recordaba ayer divertida en la calle de Ledra los primeros momentos de confusión en la operación de demolición: "El Gobierno me avisó sólo 15 minutos antes de que llegaran las excavadoras".
Diputada durante dos legislaturas, la ex comunista Mavrou, de 46 años, fue elegida el pasado diciembre para el principal cargo ejecutivo desempeñado hasta el presente por una mujer en esta isla del Mediterráneo, marcada por el apego a las tradiciones y las salmodias de los popes ortodoxos. Un pleno extraordinario aprobó por unanimidad el derribo del muro.
Bueno para el negocio
Chris Trotaloudes cerró su tienda de perfumes en 1974, cuando los carros de combate turcos asomaban ya por la calle de Ledra. La ha reabierto hace poco con el apropiado nombre de Los cinco sentidos. "El 80% de nuestros clientes son turistas que vienen a ver el último muro de Europa", se jacta Trotaloudes, de 67 años. "La demolición es buena para la reunificación de Chipre, y para mi negocio".
La alcaldesa Mavrou es optimista. "Mi obligación es mejorar las relaciones entre las dos comunidades de Nicosia", reconoce. "Lo primero que hice al llegar al Ayuntamiento fue reunirme con el alcalde turcochipriota de la capital, Yamal Bulutogullati. Compartimos la red de distribución de agua y de saneamiento en el casco histórico. Ahora queremos coordinar los sistemas de depuración de agua de ambos lados".
Los chipriotas han dado un "pequeño paso" hacia la reunificación, en palabras de la alcaldesa. Tras el fracaso del plan de Naciones Unidas para crear un Estado confederal, los políticos chipriotas de uno y otro lado de la isla parecen empeñados ahora en crear medidas concretas de confianza. Los turcochipriotas apoyaron sin reservas la iniciativa de la ONU. Pero los grecochipriotas votaron en masa por el no en el referéndum sobre la reunificación de la isla. Eleni Mavrou, que confiesa que dio su voto al sí en 2004, soñaba ayer en voz alta en la calle de Ledra: "¡Qué hermosa sería esta ciudad antigua si salieran de ella todos los soldados!".